Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Omar Razo Sumaya

Curador y crítico de Arte
Ante el minuto del hábito y la hora de la costumbre, la tradición se empezaba a asomar; descalza y semidesnuda, nos dejaba ver ese cielo plagado de pencas silenciosas que siempre son un canto que proviene de la mano y de la boca de nuestros antepasados. Azulejos de radiante brillo en colinas y laderas de una tierra que es espiral alegre o elíptica tibia. Ahí es donde comienzan los dioses a forjar el rasgo y el guiño de esas gentes que aún caminan despreocupadas, con la risa que asoma esas geometrías de recato y liviandad. En medio de pequeñas callejas y ausentes glorietas ante el sol que se dibuja en las alamedas invadidas de lucesombras, un pueblo comienza a dibujarse con trazo firme y colores propios. Aram Cortés evoca una narración pictórica donde su pincel es la pluma y el lienzo la hoja donde deja testimonio de la identidad de un pueblo, quehacer histórico que lo hace un artista comprometido con la cultura. Pinté en la Penca es una exposición donde la temática se convierte en un texto semiótico que trasciende: imágenes que impactan en la memoria de aquello que muchas veces, en la trivialidad de los días, abandonamos o perdemos. La obra nos hace partícipe de un lenguaje que es puente, entre el espectador local y el extranjero, llevándonos por un viaje de reconocimiento, pero también de búsqueda, logrando así la reflexión y la concientización histórico social de aquello que el Arte define y legitima como legado de la humanidad. En cada lienzo podemos observar como la penca se convierte en un cristal que refleja lo cotidiano de un pueblo, que se traduce en una expresión voluntaria e involuntaria de estar en el mundo, teniendo un acercamiento con cada obra, aproximando el ojo y la voluntad para descubrir una gama de colores vivos, volúmenes discretos, líneas suaves y contundentes, texturas moderadas y yuxtaposiciones temáticas, en composiciones costumbrista de un arte figurativo. Una serie de epístolas: la iglesia, el kiosko, los jimadores, la danza, las barricas, el caballo, la diosa, el tren, la música etc., nacen de la penca; todo de ella, hasta las mismas partes del cuerpo que parecen supeditarse a su forma caprichosa y voz embriagadora. Arte Figurativo que emite una semiótica con su abecedario y vocales plásticas, donde la construcción de la oración simple o compuesta, hacen que el pintor sostenga el uso y la costumbre, otorgando un homenaje al pueblo de Tequila. Con tropeles sin cascabeles, imágenes parlantes, que son recipientes de discursos orales y/o escritos de la vida cultural de un pueblo.
Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico

Aram Cortés: crónica de un Pueblo Mágico
Cocula, Jalisco, ¿cuna mundial del mariachi? Cocula, Jalisco, ¿cuna mundial del mariachi?

Cocula, Jalisco, ¿cuna mundial del mariachi?

Cipriano Aguilar Cisneros

Mariachi: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, origen México ¿su cuna? ¿Qué importa, si es orgullo e identidad nuestra en el mundo?

Sin embargo, el mexicano común poco sabe del mariachi: el significado del nombre, su origen en el tiempo, su evolución, etcétera. Y es triste que un argentino, chileno o español nos pegunte sobre esta ya célebre y popular banda a nivel mundial, y no sepamos que contestar. Bueno, y aclaro, esto siempre y cuando que el extranjero curioso fuese hispanoparlante porque si el cuestionamiento nos los hacen en otro idioma. Pues... a poner cara de what.

Ahora que en la variante de que el extranjero nos preguntara sobre la etimología del vocablo "mariachi", ahí sí le vamos a contestar de inmediato, lo que la generalidad de mexicanos creemos: “quiere decir matrimonio en francés”, mariage igual a mariachi. La falacia más torpe e insulsa que uno pueda imaginar. Y esta versión se debe a que allá por los años 1950, un locutor apodado “el bachiller” de la estación radiofónica XEW, Álvaro Gálvez y Fuentes, a quien según se sabe no le gustaba “quedar mal parado”. Y cuando en un programa de radio en donde se abordó el tema del ya importante género musical, el locutor aseveró la versión que aquí se comenta. Y para abundar un poco sobre este personaje, se conoce la anécdota de que en una ocasión en una fiesta al “Bachiller” se le patinó decir: “yo como dijo Séneca, me lavo las manos” y al replicarle uno del grupo: “no seas bárbaro, ese fue Pilatos” Álvaro contestó: “¿Y qué, Séneca nunca se las lavaba?”

De la misma manera, los poco enterados, siguen creyendo e inclusive polemizando, que la denominación a Cocula, Jalisco como Cuna Mundial del Mariachi, se debe a la canción compuesta por Manuel Esperón y Ernesto Cortázar para la cinta El peñón de las ánimas (1948). Cuando la realidad es que los autores de dicha canción, tenían ambos pleno conocimiento del hecho histórico ocurrido en el año 1905, mismo que fue comentado en un artículo en el prestigiado periódico El Imparcial, rotativo que en ese tiempo contaba con colaboradores como: Amado Nervo, Luis G. Urbina y Juan de Dios Peza. Dicho artículo es transcrito en el libro del célebre coculense Rafael Méndez Moreno. Apuntes sobre el pasado de mi tierra (1961) y, posteriormente, rememorado por su hijo Hermess Rafaél Méndez en su libro El mariachi de Cocula (1982). En esta publicación, Hermes presenta un trabajo de investigación serio y profesional con acotaciones históricas y etimológicas de la etnia Coca de la cual, pocos investigadores fuera de él se ha preocupado por este célebre tema.

La transcripción en ambas publicaciones, sin ser al píe de la letra, reza que en 1905, el dueño de la hacienda La Sauceda del municipio de Cocula, Enrique Palomar, envía con su administrador, Juan Villaseñor al “cuarteto coculense” integrado por Justo Villa, Hilario Chanverino, Cristóbal Figueroa y Crescencio “El tirilingue”.   El propósito del cansado y penoso viaje fue el de dar mañanitas el 15 de ese septiembre al presidente Porfirio Díaz. El cuarteto es descrito en el citado artículo periodístico desde su atuendo, los instrumentos que tocaban (dos violines, una vihuela y un guitarrón, este último construido e inventado en Cocula) menciona que se autollamaron “mariachi” y así mismo el impacto que causaron, con la alegre picardía que sus sones que cautivó al afrancesado y elitista grupo del gobierno del General Díaz:

señora su periquito me gusta por amarillo ai verá si me lo presta a ocultas de su marido. Señora su periquito me gusta por colorado ai vera si me lo vende o me lo da regalado.

Este doble sentido en la mayoría de las letras de los sones abajeños dio la bienvenida al mariachi logrando la primera grabación discográfica del Cuarteto Coculense en 1908. La primera grabación de mariachiexistente en el mundo. Misma que con enorme esfuerzo fue digitalizada en 1998 por los investigadores del tema: Editor Chris Strchwitz, y colaboradores: Hermes Rafaél Méndez, Hiram Dordelly y Jonathan D. Clark.

Y esto para mí, no es otra cosa que el génesis policromo de etnias, catarsis e idiosincrasias que estuvieron suspendidas por siglos en las nubes del cielo mexicano.

Mariachi antiguo

Mariachi antiguo

Cuarteto coculense

Cuarteto coculense

Cuarteto coculense

Cuarteto coculense

Mariachi

Mariachi

Flor de Toloache

Flor de Toloache

Tercera Generación Mariachi Vargas

Tercera Generación Mariachi Vargas

Mariachi Acción

Mariachi Acción

Mariachi Tradicional Ixtlauakuikani de Cocula, Jalisco

Mariachi Tradicional Ixtlauakuikani de Cocula, Jalisco

Cocula, Jalisco, ¿cuna mundial del mariachi?
Lizi Turrá, Fernando Carrera, Verónica Jiménez y Pablo Garabito: arte y expresión en Guadalajara Lizi Turrá, Fernando Carrera, Verónica Jiménez y Pablo Garabito: arte y expresión en Guadalajara

Lizi Turrá, Fernando Carrera, Verónica Jiménez y Pablo Garabito: arte y expresión en Guadalajara

Erick Castillo

Afuera la tarde húmeda y calurosa navegaba a la ciudad devastada por obras de infraestructura urbana y desquiciada por el trajín diario de una multitud que busca el regreso a casa. Adentro, la casa-museo López Portillo con su elegancia neoclásica se abría como un oasis de mármol, tapiz, café, poesía y música.

A las 8:42 pm, casi corriendo llego él, vestido de playera color menta, barba recortada, cabello quebrado y una luz en la voz que nos atrapó desde que anunció el epígrafe de Paul Auster: “En la oscuridad hablo la lengua de Dios y nadie puede oírme” El poeta Fernando Carrera comenzó a mostrarnos el descenso en caída libre hacía los abismos de uno mismo con el canto lírico de su inédito libro Las piedras de la noche.

Poemas en bloque estructurados por tres nudos gordianos: Soberbia, control, abandono, nos guiaron por el camino en círculos concéntricos hacía las recónditas regiones de la consciencia, el sueño y la epifanía. Mirar hacia adentro/ Cuando el dolor está adentro no hay comedia/ El dolor se hizo carne y habita en mí/ Quemaste el colibrí que vivía en ti. Un tono apocalíptico, como si se tratase de Dante recorriendo los infiernos del “yo”, envolvió el salón. Después, una luz en la rendija de la pluma del poeta reveló la posible redención: Sólo quien deja de ser podrá ser de nuevo/ Si el metal se manipula con la mano, por qué no la voluntad con la palabra/ Tu voluntad es la flecha que penetra…

Con acento porteño, lentes de pasta, vestido rojo y una encantadora sonrisa tocó el turno de ella. Sosteniendo la convicción de que la poesía no es un género sino un deslumbramiento, la magia, la sorpresa y la ilusión poblaron cada centímetro de sus palabras. Y es que el mundo de la poeta Lisi Turrá se compone de almohadas filosóficas, verdades de harina, dolores de cebolla, mesas de leyendas, estéticas de calzón, meseros nostálgicos y abrazos hechos polvo.

El primer racimo de poemas que nos compartió Lisi pertenece a su libro La cacerola deslumbrante, un manifiesto a favor de la escritura creativa, un lugar donde los gatos reflexionan y las palabras deambulan con la alegría de la infancia y la emoción de la aventura. Crucificaré este poema para que se vaya al cielo/ cada poema tiene siete vidas.

Cuando ya la velada maduraba apareció tras una guitarra electroacústica, micrófono y atril el cantautor Pablo Garabito, representante local de la llamada canción informal, el músico nos regaló algunas canciones que recorren con humor y crítica la realidad de la escena musical tapatía así como el oficio del compositor: Soy la mentira que se hace verdad/ Soy la culpa muerta. Algunos de los temas que interpreto el artista fueron: La princesa, El bufón, La asesina cereal. Para finalizar su participación Pablo montó una suerte de performance cómico sobre un tema de su autoría cantado a capela. El público agradeció cerrar la velada con un poco de humor.

La obra plástica que en esta ocasión vistió a Café con letras, fue el universo pictórico de la creadora Verónica Jiménez. Para la pintora la abstracción es el recurso necesario para llegar al origen de las cosas, la verdad última, desprendida de banalidades formales y recursos figurativos, el mundo cromático resguarda los misterios de la creación. La apuesta es por pinceladas gruesas y superposiciones de capas tonales que sugieren mares o cielos en su esencia primera, más allá de los contornos y las líneas que acotan las posibilidades de la realidad. Una suerte de impresionismo abstracto cobra vida en los lienzos de Verónica, fuera del tiempo, dentro de la fuerza eterna y emotiva del color.

Rondando las 10 de la noche se cerró el pacto poético, las últimas tazas de café fueron para llevar. Afuera nos esperaba una ciudad en tregua, como si fuera un animal monstruoso que toma su siesta el centro de Guadalajara invitaba a caminar entre sus calles cercenadas y una luna menguante.

Fernando Carrera

Fernando Carrera

Lizi y Fernando

Lizi y Fernando

Lizi Turrá

Lizi Turrá

Lizi y Fernando

Lizi y Fernando

Bianca Eunice Castillo

Bianca Eunice Castillo

Pablo Garabito

Pablo Garabito

Pablo Garabito

Pablo Garabito

Lizi Turrá

Lizi Turrá

Desde el café

Desde el café

Bianca y el brazo de la suerte

Bianca y la mano de la suerte

Lizi Turrá, Fernando Carrera, Verónica Jiménez y Pablo Garabito: arte y expresión en Guadalajara
Morocoy, Quintana Roo / Parte III de III Morocoy, Quintana Roo / Parte III de III

Morocoy, Quintana Roo / Parte III de III

Huele a mole y pimienta,

veo las piedras,

las ruinas, la noche.

Johana Paola, 11 años

Ingrid Valencia

Tal cual se escucha el sonido del viento antes de la lluvia de verano, recuerdo las formas de los rostros de los niños cuando leyeron su primer poema. La lluvia de Morocoy pasa con ímpetu, es rápida, moja todo y se va, deja un pasto húmedo que se seca de inmediato. Los versos reconstruyen, uno a otro, las imágenes de lo cotidiano, las costumbres, las leyendas, los olores.Al releer sus poemas regresa la sensación de la lluvia y vuelvo allá, a las historias, a las conversaciones pendientes. Ya no están aquí para especificar lo sucedido desde 1965 hasta la fecha. Durante cincuenta años Morocoy se ha transformado en una comunidad diversa. El Sr. Morales dice que entre 1994 y 2000 algunos vendieron sus propiedades para irse a trabajar a EE. UU. Los coyotes cobraran entre 15 y 20 mil pesos por cruzar la frontera. Malbarataron sus tierras junto con el derecho agrario después de lo que él llama “la fiebre del picante”, la cual fue una época de bonanza de chile jalapeño que les permitió obtener mucho dinero, después llegó la plaga y acabó con la siembra del chile.Los niños cuentan que existe un caballo con ojos de fuego, el animal se lleva a la gente al monte, los captura como los duendes que viven en las ruinas mayas. Pero los duendes no se llevan a los niños al monte sino al agua.Johana me habla de la luna y la siembra, “cuando la luna está tiernita”, dice, “no se puede talar madera para construir casas, debe cortarse durante la luna llena para que sea resistente y no se pudra.” Si uno quiere que las plantas sean altas, deben sembrase en luna creciente, pero hay que ser cuidadosos de acertar porque es posible que no haya buenos frutos si las matas son grandes. En cambio, el frijol hay que sembrarlo cuando la luna está llena.Ahora estoy en la Ciudad de México, llueve y habito los días siguientes como si quisiera retomar las conversaciones inacabadas. Intercambiar las preguntas por la cadena de circunstancias que modifican la vida de las personas. Espero que Morocoy tarde en llegar a eso que llamamos progreso, al malentendido, al consumo sin razón. No podemos ir hacia atrás, en cambio tenemos la libertad de elegir lo que compramos. Allí radica nuestra libertad simplificada.Para terminar, transcribo lo que escribió Daniel (11 años) en el taller de poesía:

Veo cada vez más casas, más enojo, más tristezas, menos árboles, menos juegos, más contaminación. Quiero jugar tres juegos pero los niños son más aburridos. Espero dibujar cómo es ahora y cómo fue antes. Siento que estoy dibujando con palabras el poema.Veo el trabajo pesado y los que más sufren son los pobres, les dan más trabajo y menos dinero, Quisiera jugar fútbol con mis compañeros, pero ahora hasta los pobres tienen Wi-Fi.El gobierno da regalillos inútiles, hacen a los niños como regalillos inútiles. A los adultos cuando no regalan casas son más trabajadores y cuando les regalan casas son menos interesados y más flojos. Nosotros los niños debemos luchar, aprovechar las cosas buenas y no recostarnos y ver televisión nada más, debemos trabajar por lo que queremos ser.

Daniel, 11 años
Mapa de México

Mapa de México

Morocoy, Quintana Roo / Parte III de III
Café con letras viste de música y poesía a la Casa-museo López Portillo Café con letras viste de música y poesía a la Casa-museo López Portillo

Café con letras viste de música y poesía a la Casa-museo López Portillo

Erick Castillo

En las confluencias de las calles Liceo y San Felipe se levanta uno de los inmuebles más importantes de la ciudad, tanto por su valor histórico, residencia de ilustres personajes jaliscienses, como por su gran valor arquitectónico, la llamada casa López Portillo abrió sus puertas para mostrarnos su sobrio y elegante estilo neoclásico que ha vencido el paso del tiempo y las modas con sus más de doscientos años de historia. La casa López Portillo fue la sede de una velada más de café con letras. Tras pasar un fino patio cubierto con vitrales, flanqueado por una galería de columnatas dóricas y un elegante piso de mármol, llegamos al salón reservado para la sesión. Delicados tapices en las paredes, un candelabro majestuoso al centro y estatuillas de bronce en las esquinas resguardaban a un piano de cola que recibiría las notas del maestro José Lozano, quien ya se encontraba en el recinto y vestía una elegante guayabera roja. El recital comenzó con una selección de piezas musicales que de inmediato nos transportaron a otras épocas. Valses porfirianos, un sutil tango como Mi corazón es un violín, ó un bolero mágico como flor de azalea fueron fundiéndose con el espíritu de la casa para lograr una atmósfera de tiempos remotos y oníricas imágenes. Algún son de reminiscencias cubanas asomó la nariz entre las teclas del piano, al igual que otras melodías como La última noche que algunos asistentes lograron reconocer y tararearon. El concierto repasó más de una decena de piezas en las que la sensibilidad y el oficio del músico quedaron demostrados. La música llego a su fin con una versión para piano de Tema de amor de Barry White. El público ovacionó la intervención de José Lozano, quien lucía satisfecho y pasó a sentarse en las primeras filas del público. El escenario quedó listo para las dos poetas invitadas a leer su literatura en esa noche de celebración artística. Berónica Palacios y Aída Monteón con estilos muy diferentes lograron amalgamarse para mostrar dos rostros distintos que viven en la poesía. Berónica cuenta con una lírica ágil. Existe una gran claridad en su pluma para mostrar la poesía que duerme en todo. La magia latente de las cosas y los hechos, las sutiles y bellas diferencias, por ejemplo, entre la lluvia y la llovizna ó entre una nota roja y el dolor de una madre: Tu vientre parió amargo presagio. Madre de roble, piernas de trapo, corazón de niña. Para Aida, la poesía es un viaje, un tránsito constante. El viaje de la carne, el viaje de piel a piel. El erotismo desbordando los márgenes del poema. Entre tu piel y mi piel un canto inevitable. Esta doble redondez que incendia tus señales./ Mi canto de humedades, mi gemido tibio en tu lengua./ La vulva llena de gracia, bien amada. Pausa tu lengua en la quilla de mis labios. Baja romano al reino de los instantes y coróname. La obra plástica que ilustró en esta ocasión café con letras estuvo a cargo de Verónica Jiménez, pintora tapatía que plasma en sus lienzos una suerte de impresionismo abstracto. El paisaje pictórico ha sido despojado de principios figurativos para centrar la fuerza en el color y en la abstracción formal de gruesas y arriesgadas pinceladas que nunca pierden la noción de totalidad y armonía compositiva. La velada concluyó con la tradicional rifa de libros y discos. El camino de salida por la imponente casa López Portillo nos fue devolviendo poco a poco al caótico mundo actual, dejando un par de siglos detrás de nosotros con fondo de bolero y murmullos de poesía.
Verónica y Aida

Verónica y Aida

Berónica Palacios

Berónica Palacios

Aida Monteón

Aida Monteón

Atento público

Atento público

Libros y música de los invitados

Libros y música de los invitados

Entrega de premios

Entrega de premios

Presentación de la velada literaria

Presentación de la velada literaria

Berónica, Aida y Pepe Lozano

Berónica, Aida y Pepe Lozano

José Lozano al piano

José Lozano al piano

Verónica Jímenez y Galileo Contreras

Verónica Jímenez y Galileo Contreras

Café con letras viste de música y poesía a la Casa-museo López Portillo
Mesa de diálogo ciudadano con el CECA Mesa de diálogo ciudadano con el CECA

Mesa de diálogo ciudadano con el CECA

Melisa Pérez Quirarte

El jueves 6 de agosto a las 16:30, en la dirección de Jesús García 720, tuvo lugar la Sesión Ordinaria del CECA, en la que el Consejo tuvo a bien dirimir las distintas posiciones públicas en cuanto a los procesos y las políticas culturales vigentes, así como su problemática.Después de algunos días de que el Consejo Estatal para la Cultura y la Artes (CECA) lanzara su convocatoria dirigida hacia los artistas en sus diversas disciplinas, se reunieron para discutir sobre varios detalles que notaron referente a la convocatoria. Estos fueron los puntos a tratar en la junta:
  • Asistencia
  • Aprobación del orden de día
  • Aprobación de proyectos inscritos en la convocatoria de la ley de Mecenazgo
  • Evaluación de programa de Fondo Estatal para la Cultura y las Artes
  • La cultura en los municipios
  • Asuntos varios
La aprobación de los proyectos está siendo algo estricta, hasta el momento revisaron 20 proyectos de los cuales solamente seleccionaron 2 porque los demás tenían ciertos detalles, como falta de información, incumplimiento de los requisitos, entre otras cosas. Es la primera vez que se convocó a los artistas para que puedan tener recursos a través de la Ley de Mecenazgo, la cual causó mucha controversia con algunos consejeros, pues comentaron que tenían que modificar la ley ya que le encontraban problemas de origen “Les pido que revisemos la ley, revisemos el reglamento entre nosotros y aportemos ideas de cómo podemos mejorarlo para que todo ese cumulo de mejorías se puedan juntar con las que ya tiene la Secretaría de Cultura… y se mejore la ley, de otra manera no podemos hacer nada” comentó René Arce, presidente del CECA.El director general de la Secretaría de Cultura, José Luis Patiño pidió colaboración de parte del consejo para mejorar los puntos de dicha ley, y la Secretaría de Cultura a su vez pidió opinión a los consejeros para mejorarla, entonces claramente se vio que el conflicto principal era por falta de comunicación entre la Secretaría de Cultura hacia el CECA y en el interior con los consejeros hacia el presidente: “La mayoría de las veces se les manda a ustedes un documento y no sabemos qué piensan, si están de acuerdo si no están de acuerdo…” concluyó con esto René dirigiéndose hacia los consejeros.José Villaseñor Ramírez consejero del área de artes plásticas mencionó “A nivel estatal, hay que destrabar un poquito la burocracia para poder facilitarlo a los artistas”, dirigiéndose hacia el representante de Secretaría de Cultura, cuando revisaban uno de los proyectos seleccionados.La opinión personal de José Luis Patillo fue que la ley debería modificarse completamente.El CECA otorga asesoría a los artistas para que mejoren sus proyectos y de esa manera aportar más a la comunidad. El Consejo siempre trata de resolver las dudas de los artistas consultando a los especialistas de cada área.Álvaro Cuevas de Alba, consejero de la comisión de cultura popular sugirió comenzar a trabajar con empresas culturalmente responsables ya sea vinculando o aconsejando, lo que fue contestado por René de ¿a quién le dirían?, concluyendo con que los interesados harían una mesa de trabajo dirigiéndose con Álvaro para resolver esas dudas.Teresa Durán Sandoval consejera del área de comisión de artesanías mencionó “es muy importante que vaya quedando material impreso de los artistas plásticos” opinó y argumentó que a un artista que ella conoció anteriormente con un trabajo muy bueno no lo aceptaron por no tener en un catálogo sus obras.En otros puntos, Mónica comentó “El Fondo Estatal para la Cultura y las Artes que así se llama el programa de becas que tenemos, tendrá una evaluación interna de consistencia y resultados… esta evaluación se realiza debido a un decreto por parte del obernador… tiene un costo y a cada fideicomiso que va a ser evaluado le quitarán el 2% del total” les quitarán $40,000 de los 2 millones que tenían autorizados para las becas. René propuso hacer un escrito para solicitar un incremento de medio millón de pesos al fideicomiso del próximo año, si todos los consejeros están de acuerdo se realizará.Varios consejeros plantearon su inconformidad hacia la Secretaría de Cultura, por diversos aspectos que tuvieron, sobre todo en el área de teatro, lo que René concluyó en un comentario dirigido a José Luis Patiño diciéndole que el consejo quiere una comunicación clara pues en el último año se han sentido fuera de comunicación y apoyo y quieren que sus voces sean escuchadas.Tendrán una mesa de trabajo el próximo 26 de Agosto a las 16:30 horas para el aporte a los municipios y ver en qué mas ayudan a los artistas ya que la convocatoria se cierra el día 31 de Agosto del año en curso. Y así los primeros de Octubre se otorgarán las becas a los participantes seleccionados.
Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

Consejo CECA

 Fotos: Melisa Quirarte
 
Mesa de diálogo ciudadano con el CECA
Noel Rene Cisneros Peña, ganador del premio Julio Torri 2015 / Entrevista Noel Rene Cisneros Peña, ganador del premio Julio Torri 2015 / Entrevista

Noel Rene Cisneros Peña, ganador del premio Julio Torri 2015 / Entrevista

Martín García Lopez

Hace poco tuve la oportunidad de conversar con Noel Rene Cisneros Peña, ganador del premio Julio Torri 2015, por su colección de cuentos, Gloria Mundi nuevo Liber Pontificalis En la charla aproveché para hacerle una entrevista, este fue el resultado:

¿Por qué empezaste a escribir?

De niño los juegos que más me gustaban eran aquellos en que podía armar historias, largas, dilatadas epopeyas con granjas de plástico, con juguetitos de mcdonalds que mis primos enviaban del otro lado; disfrutaba también escuchar las historias que mi abuela nos contaba, historias de caballos que en medio de una tormenta de nieve volvían al hogar con el jinete inconsciente a cuestas; escuchar a mi padre hablarme de sus lecturas, cuando me explicaba bajo un táscate de lo que está hecha una enana blanca —imaginar esa cuchara de material pesadísimo blanco y luminoso—. Todo ello fue abonando para que surgiera en mí la necesidad por los relatos, por las historias, por el asombro del mundo; ante el cual siento la necesidad de escribir.

Mis primeros intentos de escritura son extraños, el primero incluye una especie de taller literario. En tercero o cuarto de primaria nos encargaron un poema a la bandera, el cual entusiasmado escribí (sin haber leído más poemas que algún verso desperdigado en los libros de texto, aún no tenía ese bello Libro de Lecturas de Quinto Año), en ese poemita comparaba los colores de la bandera a joyas (esmeralda, perla, rubí), se lo enseñé a mi madre y ella fue mi primera crítica, la primera que me corrigió, me señaló la facilidad de esa comparación, el lugar común, y que los colores pueden representar otras cosas. Luego, poco a poco, fui orientándome hacia las letras, un cuaderno en la secundaria con un intento de novela que destruí luego de la primera crítica; una novela que sólo alcanzó las 100 cuartillas de las al menos 300 proyectadas escrita a los dieciocho años y en una Olivetti roja. Algunas de esas hojas a veces las encuentro en casa de mis padres, para vergüenza mía.

Para entonces yo ya quería ser escritor, pero aún no me comprometía, no me asumía como tal. Entonces entré a la Facultad de Filosofía y Letras en Chihuahua, conocí muchas personas, entre otras con quien tuve una relación por ocho años y medio, a él le debo asumirme como escritor plenamente. A su lado emprendí este arduo camino que es la escritura, con él conocí grandes amigos, como Enrique Servín, quien también ha sido mi maestro y con quien estaré profundamente agradecido. El libro, sin ir más lejos, está dedicado a él, bueno, y también a mis dos sobrinos.

¿Cuál es tu relación con la Iglesia?

Soy ateo, no siempre lo he sido. Se me educó como católico, tuve mi primera comunión y demás —sabía rezar el rosario y la homilía me conmovía—, pero mis búsquedas espirituales pronto se dieron de bruces con el aparato metafísico que la iglesia ofrece en México a la gente de a pie (he de confesar que entonces yo no conocía nada de los Padres de la Iglesia ni de los poetas místicos). Además, siendo homosexual, no puedes, por mucho que pongas de tu parte, integrarte a la iglesia, a mí me maravillaba el concepto de comunidad que implica la iglesia, pero yo siempre era un extranjero en ese cuerpo. Me fui alejando, encontré a Nietzsche y, como todo adolescente que lo conoce, fui arrastrado por su pensamiento.

Pero en la adolescencia fui más un agnóstico que un ateo, porque más vale la duda, a lo mejor siempre sí hay algo. Pero bueno, más allá de esas búsquedas, de esas disquisiciones, la iglesia me empezó a interesar como fenómeno histórico social. Es, por mucho, la institución en funciones más antigua de Occidente; uno de los títulos del jefe de la misma fue utilizado por primera vez hacia el siglo V antes de Nuestra Era: Pontificex Maximus. Es una institución que maneja, y casi siempre lo ha hecho, mucho poder y mucho dinero. Por ello me interesé en su historia en cómo los individuos son atraídos hacia su centro, cómo los cambia, cómo los afecta o cómo no los afecta.

Además, no deja de impresionarme la forma en que se condensa el símbolo y el ritual en cada aspecto de la vida eclesiástica. Por ejemplo, el Gloria Mundi, de donde tomé el título para mi libro. En la ceremonia de consagración del Papa, un diácono se acerca a él con una charola de plata, en la charola tres trozos de lino, quema cada pedazo de tela y cada vez que lo hace le dice al nuevo pontífice: Sancte Pater, sic transit gloria Mundi (Santo Padre, así pasa la gloria de este mundo); un trozo de tela quemándose cifra la futilidad de la existencia, el Sumo Sacerdote no debe olvidarlo nunca, porque, como dice el Eclesiastés: Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

¿Leí que te inspirabas en el pasado para poder crear?; ¿tu relación historia-literatura, cuál sería?

Me interesa mucho el origen, de dónde viene todo. No tanto el origen último de todo —no soy tomista—, sino más bien el proceso, el proceso histórico. Cuando naces te insertas en un grupo humano, sea familia o cualquier otro grupo que te ayude a sobrevivir tus primeros años, quienes te forman con una determinada lengua, con un bagaje sociocultural específico, no podemos escapar de ello, si lo hiciésemos no seríamos humanos, seríamos otra cosa, pero no humanos. Por ello me interesa la historia.

Estudié Historia porque me interesa conocer esos procesos históricos, entender cómo las cosas han llegado a ser cómo son. Pero además, porque mientras estudio historia puedo conocer los rostros de aquellos que día con día escriben también la historia, de aquellos que, generalmente, son aplastados por la maquinaria de la historia. En lo personal creo que es esa una de las obligaciones del historiador: ofrecer rostro a esas personas; cuando he escrito historia lo he hecho con esas miras.

Ahora bien, una de las formas que tengo de entender la literatura es como una posibilidad de generar vínculos, de relacionarnos de manera profunda con otro ser humano. No por nada Wilde dijo: “Frente a los personajes de Balzac mis amigos son sombras y mis conocidos sombras de sombras”, porque la literatura con su exploración de la condición humano toca fibras que diariamente no vemos de nosotros mismos, por ello puedo conocerme y conocer a otro ser humano de una manera en la cual pocas manifestaciones culturales logran hacerlo.

Estoy resignado a no ser otra persona, por más que lo quisiera no puedo ser nadie más, alguien que nació en medio de la década del ochenta, que creció en un ejido, que es homosexual, y que todos esos accidentes han definido. No puedo ser alguien más, no puedo, tampoco, entrar en la mente de alguien más. Pero, la literatura, tanto cuando leo como cuando escribo, me da la oportunidad de romper mi yo, dejar de ser este que soy, entrar en comunión con el otro.

¿Cuántos cuentos componen tu antología?

Bueno, antes de dar un número, quizá deba hacer algunas precisiones. Primero, no es una antología, lo pensé desde un principio como un libro compuesto por pequeñas piezas narrativas que giraran en torno a la figura del Papa. Lo empecé a escribir sabiendo cuál sería el título: las dos primeras piezas que escribí —son dos viñetas sobre Wojtyła y Roncali que, da la casualidad, fueron canonizados el mismo día el año pasado— las escribí en una tarde del otoño de 2008, eran textos independientes, pero bajo un mismo título: Gloria Mundi. Desde entonces el libro fue creciendo por medio, más que nada, de la acreción, tenía una idea, investigaba y escribía un cuento, a veces la idea no producía nada, pero me permitía investigar, ahondar en algún tema. He de confesar que no pude avanzar mucho en seis años, entre 2008 y el año pasado —en mi defensa diré que escribí otras cosas y tenía una vida que vivir, como por ejemplo el fin de la relación que te comenté antes—, pero cuando entré a la Fundación para las Letras Mexicanas en cuestión de meses pude terminar el libro, además de darle una forma.

El libro está compuesto por cuarenta y un piezas narrativas, no todos son cuentos en strictu sensu, pero, a qué definición de cuento hemos de constreñirnos. Está dividido en cinco partes: Vita contemplativa, Cum clave, Urbe et Orbi, Gloria Mundi y Mortuus est. Cada apartado explora diferentes cuestiones en relación a la figura pontificia, así la primera se aboca a la carrera eclesiástica, mientras la segunda a todo lo relacionado con la elección del Papa; Urbe et Orbi es la primera bendición que un nuevo Papa da, y en este apartado exploré el vínculo de Roma con el papado y del mundo con esa institución; Gloria Mundi ya te expliqué de dónde procede y en él exploro el pontificado como fenómeno humano; en la última parte abordo la muerte del pontífice y las ceremonias que conlleva —Mortuus est es la fórmula que pronuncia el camarlengo luego de llamar tres veces al pontífice, golpearlo con un martillo de plata en la frente y ver, con un espejo que ya no respira: Vere, Sancto Pater, mortuus est (En verdad, el Santo Padre ha muerto).

Regresando a la imagen religiosa ¿Por qué elegiste este tema?

Porque es fascinante. Una institución que hunde sus raíces no sólo en la Edad Media sino más atrás, en la antigüedad. Además la vida de los hombres y mujeres que se han relacionado con el sitial de Pedro no deja de ser interesantísimo, me asombra, como el niño que escuchaba la voz de su abuela, así he sido yo mientras indagué sobre la vida de estas personas. El primer texto que escribí fue sobre Juan XXIII comiendo un helado en Roma, supe que este pontífice que convocó el Concilio Vaticano II se escapaba del vaticano disfrazo de ciudadano de a pie para comer helados, y me dije: yo tengo que escribir sobre eso. Fue extraño, pero empecé a indagar y a explorar y las narraciones iban surgiendo poco a poco, se me presentaban casi. Por ejemplo, a finales de enero de este año había estado leyendo sobre Aviñón, eso fue durante el día, pero en la noche se me fue el sueño, tuve que levantarme para escribir un cuento sobre Juana de Nápoles, no sólo eso, esa misma noche, luego de terminar el cuento, me vino la forma en que dividiría los cuentos, cómo debía ordenarlos, y escribí otras dos piezas, no dormí, pero tenía la forma del libro. Fue muy placentero.

La historia del papado está estrechamente vinculada con nuestra historia, Alejandro VI fue el primero, por solicitud de Isabel la católica, en reconocerle el alma de los indígenas, y eso, esa decisión impactó en cómo se desarrolló el proceso de conquista en América, del cual procedemos. El mismo Rodrigo Borja dividió nuestro continente entre España y Portugal, por ejemplo.

Puedo decirte que me interesa porque Wojtyła mostró mucho amor por México, pero mentiría. En casa de mis abuelos lo idolatraban, pero fuera de la cobertura televisiva el hombre no tenía un ápice de carisma, supo negociar y granjearse buenos amigos, pero desmanteló la teología de la liberación y perdió millones de católicos en el mundo, yo, si siguiera siendo católico me sentiría ofendido con su pontificado. Pero, eso sí, ningún Papa, en los dos mil años de su historia, ha llevado más dinero que él a las arcas de la iglesia. Vi por televisión cuando fue a Chihuahua y cuando a finales de los noventa vino a la Ciudad de México, pero su: “El Papa… también es mexicano” no me lo he tragado, fue mero chantaje. En casa de mis abuelos está su imagen con la Virgen de Guadalupe y se me hace ofensivo, por todo lo que implica la figura guadalupana y lo que implica el pontificado de Wojtyła; conociendo la historia sé que ha habido mejores pontífices en ese puesto, y figuras que han sido más humanas; eso fue lo que me intereso y me fue llevando a la escritura de este libro, la relación entre el ser humano y el solio pontificio.

Otra cosa fue el sucesor de Wojtyła, Joseph Ratzinger, un teólogo, su figura, desde que salió al balcón y elevó sus manos para dar la bendición Urbe et Orbi me impresionó. Para empezar por su inmenso parecido con el Emperador Palpatine de Star Wars, pero, además, por su historia personal, fue prisionero de guerra siendo todavía un niño de trece años, fue uno de los pensadores más serios de la Iglesia en la última parte del siglo XX y además su renuncia vino a dar todo un cariz de drama que ninguno de sus antecesores tuvo —con la salvedad de Juan Pablo I, pero eso es harina de otro costal—; en cuanto a personaje literario ahí tienes un gran personaje, muchos de mis cuentos se basan en él, en su historia de vida: la guerra en su infancia, su renuncia, su pontificado luego de los años de Wojtyła, su muerte que no acaeció contrario a los propósitos de la curia al haberlo elegido siendo un hombre viejo —a estas alturas, temo que nos va a enterrar a todos.

¿Qué te motivo a mandar tu trabajo a concursar?

No tengo una única razón, una es la oportunidad de difusión que implica el obtener un reconocimiento como el Premio de Cuento Breve Julio Torri, porque no sólo es que te premien, sino que te edita el Fondo Editorial Tierra Adentro que, además, te ayudan con la distribución del libro, lo que en este país no es poca cosa. Pero hay más razones.

Otra es probar suerte. Ver cómo era percibido por otros lectores, con una experiencia considerable en el ámbito literario, mi libro. Y tuve la suerte de que el libro fuese bien acogido, es muy gratificante que el tiempo y el amor que has dedicado a un proyecto sea de esta manera reconocido.

Y, claro está, la remuneración económica, porque como persona dedicada al trabajo intelectual, como escritor, se vive en la precariedad, salvo que consigas becas y aun así no puedes estar viviendo eternamente becado —ahorita soy becario de la Fundación para las Letras Mexicanas, oportunidad que agradezco profundamente, pero no durará para siempre—, un estímulo económico, como el que trae consigo un premio, nunca cae mal.

¿Qué pretendes con tu trabajo en el futuro?

Me metes en un berenjenal, porque por supuesto que he pensado en mi trabajo a futuro y qué voy a hacer y qué aspiro con él, pero, aún no sé si estoy listo para explicitarlo. De todos modos, aprovecharé esta oportunidad, esta pregunta, para ensayar una respuesta.

Qué pretendo a futuro es lo mismo que pretendí con Gloria Mundi, tender un puente, llegar al Otro, con mayúsculas, para compartir preocupaciones, emociones e intuiciones que me conmovieron de tal forma que no me quedó otro remedio que escribir. Así que a futuro eso es lo que pretendo, hacer comunicable mi mundo interior, escapar a la soledad inherente a mi condición humana.

Estamos encerrados en nosotros mismos, pocos momentos logramos escapar de la cárcel que somos, la amistad y el amor a veces lo logran, la literatura, el arte, también. Al escribir espero conseguir eso, tender un puente hacía los otros, de la misma manera que he encontrado puentes tendidos hacía mí en la literatura.

Pretendo crear un puente, un lazo para con alguien más, que sea un doble escape de la prisión del yo, mi escape y el del lector. Es, quizá, demasiado ambicioso, pero me preguntaste qué es lo que pretendo, y uno siempre ha de aspirar a lo más difícil.

A mis treinta años aún no sé qué me deparé el futuro. Es decir, como homosexual no tengo un patrón conductual que seguir —la mayoría de mis compañeros de la secundaria ya son padres, los de la prepa se están casando ahorita—, así que puedo elegir a mi gusto cómo construir mi futuro. De una cosa estoy seguro, seguiré escribiendo y lo haré diario, porque es lo que más disfruto en esta vida —y mira que soy una persona hedonista—. Entonces, básicamente aspiro a encontrarme con el otro en la hoja escrita y a disfrutarlo mientras lo hago.

¿Trabajas actualmente en algo nuevo?

Estoy trabajando en una novela sobre un hombre que le toca cuidar a sus padres en sus últimos meses de vida, él vuelve al ejido donde no ha vivido desde su adolescencia. Es una novela que empecé a escribir para superar un duelo y aún no sé cuándo vaya a terminar. De hecho sobre ella ahora estoy en un trance difícil, qué hacer con ella, a dónde llevarla. Pero bueno, así es la escritura, ir tanteando en la obscuridad.

Estoy trabajando también en dos libros de cuentos. Uno cuyas historias giran en torno al encuentro, el encuentro de las civilizaciones, del pasado y el presente, de ideas religiosas, en fin, de la dificultad que implica encontrarse con otro ser humano. Es un proyecto que ha avanzado lento, por diversas razones, pero que espero terminar en unos meses, aunque, nunca se sabe.

El otro libro de cuentos en el que estoy trabajando son cuentos más realistas, más intimistas, en sus historias quiero trabajar en la derrota, en la forma en cómo nos afecta a los seres humanos, cómo nos marca y define.

Trabajo en otros proyectos, pero de ellos apenas poseo la intuición que, no sé, puede concretar en algo definitivo ahorita por la tarde o en uno o tres años; no es algo sobre lo que se pueda tener un control consciente.

Lo que tengo seguro es que no dejaré de trabajar. Disfruto demasiado escribir y he aprendido también el placer de la corrección, entonces, no creo que lo vaya a dejar de hacer. Por lo pronto deseo que cuando salga a las librerías Gloria Mundi lo lean y lo disfruten tanto como yo cuando lo escribí.

colección de cuentos, "Gloria Mundi  nuevo Liber Pontificalis"

Colección de cuentos, Gloria Mundi nuevo Liber Pontificalis

Noel Rene Cisneros Peña, ganador del premio Julio Torri 2015 / Entrevista
Morocoy Quintana Roo / Parte II de III Morocoy Quintana Roo / Parte II de III

Morocoy Quintana Roo / Parte II de III

Escucho los árboles, se mueven como cadáveres

Daniel, 11 años.

Fui de visita a casa de los señores Rosa María y Carlos en con compañía con el médico que me hospeda en su casa, el Sr. Morales. Ellos hablan en maya. Llegaron a Morocoy en 1965. Vivían en Tizimín, Yucatán pero no tenían casa. Fue en el periodo de Luis Echeverría Álvarez cuando se repartieron tierras a varias familias. Cuentan que abrieron brecha durante doce horas con hacha y machete junto con su hijo de cinco años.

Edificaron sus casas sin ayuda de nadie, aunque el gobierno apoyó con el material. En 1974 hicieron un sorteo entre los pobladores para asignar las propiedades que todos construyeron. Ya en sus casas, se entregaron los títulos de propiedad y comenzaron la siembra.

La tierra de Morocoy es fértil, da maíz, frijol, sandía, pepinos, calabazas, mangos, entre muchos otros alimentos. Algunos tienen ganado y hacen quesos.

La gente es alegre, juegan voleibol descalzos en la plaza. Tienen casas grandes, con jardines y huertas.

Hemos ido a varias zonas arqueológicas como Oxtankah, Ddibanche y Kohunlich, en todas hay ceibas y Chechén. Uno llega a Oxtankah entre zumbido de cigarras, se distingue porque fue el último sitio habitado. Hay una capilla española inconclusa; Kohunlich está rodeado de lomas entre senderos. En Chetumal hay un monumento en el centro de la ciudad de cuando el huracán Janet arrasó con muchas propiedades de madera y de lámina en 1955.

Cuando la gente construía Morocoy, encontraban entierros y piezas de la cultura maya, piedras, esculturas, flechas. En su museo comunitario se encuentran algunos de esos objetos. Los adultos no hablan de los objetos hallados, los niños escriben poemas a las ruinas, como el de Mariana de siete años:

Me subo a las ruinas altas. Me subo a las matas.

Entro a las ruinas, a los huecos. hablo con los duendes, las mariposas vuelan.

Hay muchas estrellas blancas en el cielo de Morocoy.

La señora Rosa María es curandera de niños y partera, todas las tardes hace bordados, aprendió de su abuela desde los 8 años y ella le enseña a sus nietas. Hace flores hermosas con hilos de colores diversos. Me obsequió una servilleta en punto de cruz cuando nos despedimos. Su esposo me enseñó que “gracias”, en maya, se dice “Dios bo’otik”.

Mapa de Morocoy

Mapa de Morocoy

Morocoy Quintana Roo / Parte II de III
Morocoy, Quintana Roo / Parte I de III Morocoy, Quintana Roo / Parte I de III

Morocoy, Quintana Roo / Parte I de III

  

Ingrid Valencia

Estoy en la noche de piedradormida,en la hamaca de Morocoy

Cindy Bedolla, 9 años

Voy camino a Mahahual, estoy sentada en la parte trasera de la camioneta. Miro lo que dejamos atrás: los árboles, la gente, las señales del camino; los poblados, Huay Pix, Xul-Ha, Bacalar, Buenavista y Pedro Antonio Santos (donde aún es permitida la poligamia). Salimos de Morocoy, son casi dos horas de camino a Mahahual.

         Morocoy tiene una población de casi mil habitantes. Es una tierra de muchas tierras pues vive gente de diversas partes como Michoacán, Torreón, Chiapas, Guadalajara, Sinaloa y Mérida. Está construido sobre ruinas prehispánicas. Vine aquí con estudiantes de la ENAH y la antropóloga social Paloma Escalante, quien me invitó. Ella participó en la apertura del museo comunitario hace cinco años.

         Doy un taller de poesía en el museo a niños de siete a once años. ¿Cómo enseñar poesía a los niños?, me preguntaba hasta que se me ocurrió un método de asociación de palabras. Ha sido más sencillo de lo que pensé. Los niños entienden la poesía casi al momento. Ya escribieron su primer poema y les pedí que lo memorizaran.

         Me quedo en casa del Sr. Morales, un médico en la comunidad. Narra que llegó a Morocoy el martes 2 de febrero de 1988, a las 15:45, cuando era pasante. Venía contando los postes de luz pues le preocupaba que no hubiera alumbrado público. Y sí había. Sólo que desde el primer día, cuando comenzó a trabajar atendió un parto a media noche y se fue la luz, de pronto. Así que envió al marido por velas pero no regresó sino hasta el día siguiente cuando el bebé ya había nacido.

     En aquella época únicamente había un pedazo de pavimento, lo demás era terracería. Mañana visitaré a la primera familia que llegó en 1965. Ellos machetearon la hierba para abrirse camino. Entonces aún había bastantes tigres y jaguares.

        Me baño a jicarazos, hace mucho calor. No hay señal de teléfono celular. Hay un local con servicio de Internet. El tiempo pasa y hace surcos en el cielo. Los jóvenes pasean en bicicleta y forman frentes de línea recta para observar a los demás. También juegan voleibol y basquetbol. Escucho las historias de la gente. Todavía resuena el eco de sus voces. Morocoy se fundó con veinticuatro familias. Cada cual tiene una versión que, a veces, coincide con la del resto. Lo contaré en las próximas entregas de esta columna.

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Morocoy, Quintana Roo / Parte I de III
Nadie escribe el libro que desea escribir, en homenaje a Vicente Leñero en el Teatro Degollado Nadie escribe el libro que desea escribir, en homenaje a Vicente Leñero en el Teatro Degollado

Nadie escribe el libro que desea escribir, en homenaje a Vicente Leñero en el Teatro Degollado

Melisa Quirarte

Como inauguración del Festival de las Artes del Estado de Jalisco #FESTAJalisco, se presentará una puesta en escena titulada Nadie escribe el libro que desea escribir.  La Pieza es en homenaje a Vicente Leñero por sus diversos trabajos que a lo largo del tiempo desempeñó, lo hacen como revisión a su trabajo pues cuestionan varios factores sociales, no lo están haciendo como representación de alguna obra en especial.

El título fue seleccionado del epígrafe de un libro de Vicente Leñero, El Garabato, el cual abre precisamente con esa frase que originalmente es de los hermanos Goncourt, críticos escritores que hicieron un análisis del realismo en Francia. “A nosotros nos pareció interesante ponernos en el lugar de los hermanos Goncourt para pensar en la literatura que creó una identidad para el estado de Jalisco y también para el país, evidentemente” comenta Aristeo Mora director de la obra.

Esta puesta en escena está encaminada a una reflexión sobre cómo la literatura ayuda a las políticas del estado y una serie de ideas surjan para hacerlas deseables a través de la escritura, del cine o incluso en Televisión.

La pregunta base de donde surgió esta pieza fue “¿Qué hacemos con todo lo que nos han heredado estas personas? González Gallo, Agustín Yáñez, Arreola, Juan Rulfo, Vicente Leñero… ¿qué hacemos con esa idea de identidad estatal?” menciona Aristeo complementando que esto es para reflexionar.

Materializaron lo que se ve en la ciudad, esa realidad muy distante a lo que estos escritores nos mostraban en sus obras, en cierta manera ese pensamiento utópico que seguirá siendo así sino hacemos nada para combatirlo. “Es una especie de reflexión sobre el fracaso de ellos al proyectar algo que no pasó y el fracaso de nosotros al no saber cómo relacionarnos con eso” concluyó Aristeo de manera seria, ya que mas allá de una puesta en escena, es nuestra realidad como Estado.

La obra se llevará a cabo el día 8 de Agosto del 2015 en el Teatro Degollado a las 20:00 horas.

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

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Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir

Nadie escribe el libro que desea escribir, en homenaje a Vicente Leñero en el Teatro Degollado

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