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Antígona o entre incesto y cuerpos insepultos te veas  | Una reflexión aterrizada en la vida nacional | José Galileo Contreras Alcázar | El faro Cultural | Teatro | Guadalajara, jalisco México

 
septiembre de 2012

Antígona o entre incesto y cuerpos insepultos te veas  | Una reflexión aterrizada en la vida nacional | José Galileo Contreras Alcázar | El faro Cultural | Teatro | Guadalajara, jalisco México

  • Antígona es un grito de la sociedad civil ante la descomposición de la política, fría e inhumana ante el dolor y la tradición

 

  • Nos hace revivir en el torrente de la poesía sofoclea, la propia y triste tragedia nacional de la llamada por el Estado mexicano “Guerra contra las drogas”

 

  • Antígona es un homenaje a los muertos insepultos, un recordatorio de los desaparecidos

 

Antígona, hija de Yocasta y Edipo, hermana de Ismene, Polinices y Eteocles, es condenada por su tío y hermano de su madre, Creonte, quién, en su posición de rey de Tebas decreta una ley contra los traidores, con el fin de dejar insepulto el cuerpo de Polinices, que en un arrebato de egoísmo se alió con el enemigo queriendo penetrar las Siete Puertas de Tebas, enfrentándose con su hermano Eteocles, muriendo ambos en un combate. Antígona, personaje de incestuoso origen, no podía terminar de otra forma que en la degeneración misma con la que ella fue engendrada, degeneración, sin embargo heroicamente redimida en los valores absolutamente religiosos de Antígona, religiosos y, por lo tanto, absoluta y resolutivamente rebeldes ante el Estado, entendido como el poder civil bajo el absoluto dominio de las leyes, que sin embargo se contraponen con los propios derechos básicos de los individuos en cuanto a sus identidades y creencias.

     Por eso Antígona es un grito de la sociedad civil ante la descomposición de la política, fría e inhumana ante el dolor y la tradición, más allá aún que de su “tradicional” interpretación condicionándola únicamente al enfrentamiento entre un poder del Estado y las leyes de los dioses, se trata de una determinada forma de detentar el poder contra una determinada forma de interpretarlo entre quienes “vivimos” sus caóticas y crecientes consecuencias. Así sea dicho y, en los términos clásicos, un origen corrupto va a derivar también en corrupción, hasta que el mal sea extirpado de raíz a través de la tragedia que, por medio de las furias, conducirían por derramamiento de sangre, a la purificación total de los espíritus. La catarsis tiene que ser, pues, una subversión de los sentidos, una transpiración a través del espejo de lo inconsciente hasta hacernos revelar alguna verdad, de la cual, aunque viviéramos en ella, no nos enterábamos.Antígona o entre incesto y cuerpos insepultos te veas  | Una reflexión aterrizada en la vida nacional | José Galileo Contreras Alcázar | El faro Cultural | Teatro | Guadalajara, jalisco México

      Así pues, Antígona, por más loca y fanática que parezca, conserva una verdad que nos arroja a la cara. Sin duda una verdad horrorosa y llena de podredumbre. Una verdad qué, quizá de tanto ver, de pronto nos olvidamos de mirar. Esa es la muerte, ¿y la muerte por qué?, ¿y la muerte para qué?, ¿y la muerte de quién? Porque esta es la muerte y, estos son los fétidos olores que de ella emanan, de sus tantos cuerpos insepultos con que se cubren los caminos, laderas, fronteras, cañadas mexicanas. Porque esta es la forma en que hoy día nos hemos encontrando, rumiando, formulando desde las transformaciones de Betsabé Alfonzo y Luna Castillo, tan sorprendentes como intensas, la interpretación de todos los personajes de esta tragedia, un largo aplauso por hacernos revivir en el torrente de la poesía sofoclea, la propia y triste tragedia nacional de la llamada por el Estado mexicano “Guerra contra las drogas”, esa triste decisión del Estado bajo las órdenes del presidente de la República, que indudablemente se pierde ante la fuerza de la “mano invisible”; presunta “guerra” donde al parecer y, para todos los bandos, lo menos importante es el dolor humano.

     Creonte sería como el presidente de México, imponiendo su “Ley” importándole poco lo que ocurra, descomponga o mate, no encontrando otra mejor forma de legitimidad para su poder, como Creonte, asume que su decisión tiene que pesar más aún que las mismas consecuencias morales (o antimorales) de sus actos. Antígona sería representada por esa sociedad civil que no se envilece, sino que lucha y marcha, cuestionando tajantemente las decisiones del gobierno que, ensordecido en su lucha más política que “real”, olvida el dolor de la gente común, enfrascado en un diálogo de sordos que desoye por vicio y mata por fornicio, tal como aquella famosa “ley de víctimas” que después de aceptar, el presidente de México, se negó a acatar.

     Así, Antígona es un homenaje a los muertos insepultos, un recordatorio de los desaparecidos, descuartizados o disueltos en ácido, etcétera. Si puede no se pierda este excepcional montaje que el grupo La Nada Teatro bajo la dirección de Miguel Lugo presenta durante todo septiembre, los viernes, sábados y domingos en el Teatro Experimental.

 

 

 

 

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