El Faro Cultural |  Navegando en la ciudad | Revista Cultural de Guadalajara Jalisco México | eventos, conciertos, música, cine, bares, cafés, libros y más

Toma de posesión presidencial, un acto para reflexionar | Galileo Contreras | El faro cultural

 
diciembre de 2012

 

Toma de posesión presidencial, un acto para reflexionar | Galileo Contreras | El faro cultural

 

  • ¿Quién define nuestros deseos?, ¿acaso el mercado?, ¿los mass media?, ¿el “individuo”?

 

  • podemos decir que con Felipe Calderón heredamos un Estado represor. Un gasto público nunca antes ejercido en seguridad, que paradójicamente aumentó la criminalidad y veladamente fortaleció y especializó al aparato represor

 

  • Nadie pasó de largo la toma de posesión del ahora presidente de México, Enrique Peña Nieto. Lo digo no sólo por el hecho de la toma de posesión en sí, sino por el preámbulo de todo el escenario.

 

  • Todo estaba preparado, Peña tenía que llegar, al contrario de Calderón, como vencedor, sino incuestionado, sí invencible.

 

 

 

Quizá en cien años con un poco de serenidad se pueda mirar atrás, y encontremos lo mismo que hoy: que el ser humano es una fuente de deseos insatisfechos, y que todo lo que hace girar al mundo es precisamente su necesidad de realizarlos todos. Habrá quienes desean un mundo justo, escribir un libro, tener un auto, vivir en el campo, comprar un avión, ir a la luna, o lanzarse con un paracaídas desde la estratósfera. Es un problema muy humano estar buscando, ¿qué?, ¿quién define nuestros deseos?, ¿acaso el mercado?, ¿los mass media?, ¿el “individuo”? , ¿podríamos decir que el ex presidente Calderón no tenía “buenos” deseos?

     Sin embargo podemos decir que con Felipe Calderón heredamos un Estado represor. Un gasto público nunca antes ejercido en seguridad, que paradójicamente aumentó la criminalidad y veladamente fortaleció y especializó al aparato represor. Ahora habría que pensar en quién define los límites entre el activista social y el criminal, lo sorprendente es que no es nuevo, sino que desde siempre ha sido y será el estado, y todo lo que cuestione su forma de actuar se convierte en enemigo. Habría que tener un poder equivalente de éste, para que cambie, se reforme, asimile o destruya. No un mero poder subversivo en razón de las ganancias, como lo hace el crimen organizado, sino un poder ideológico que congregue y movilice desde fuera de la lógica sistémica; cosa casi imposible porque en el mundo moderno la "individualización" de la sociedad ha terminado por disgregarla, las ocupaciones y los deseos contrapunteándose aguijonean cualquier atisbo de “conciencia de clase”, todos son aspiraciones y “roles” sociales; la democracia es una “licuadora de clases” donde sale la argamasa que mantendrá vivo al Estado, sin duda la democracia es “otra” mascara del poder, una vestidura más del Estado, otra forma de autoritarismo, porque un poder que no sea autoritario ¿merecería el nombre de poder?

     Creo que nadie pasó de largo la toma de posesión del ahora presidente de México, Enrique Peña Nieto. Lo digo no sólo por el hecho de la toma de posesión en sí, sino por el preámbulo de todo el escenario. Unas elecciones competidas hasta lo imposible donde se suscitaron un buen número de irregularidades,  que sumadas hicieron la tendencia irreversible para el triunfo de EPN, el margen entre los contendientes terminó siendo insoslayable; la vieja maquinaria del Partido Revolucionario Institucional estrenaba un nuevo motor. La toma de posesión no podía ser diferente, las inmediaciones de San Lázaro en la ciudad de México fueron tomas por elementos de seguridad desde días antes, y se abrió sesión con las tribunas tomadas por diputados priistas bajo fuertes protestas de la oposición, dentro y fuera de la Cámara.

     Todo estaba preparado, Peña tenía que llegar, al contrario de Calderón, como vencedor, sino incuestionado, sí invencible. De por sí gris, Felipe Calderón simplemente se desvaneció en el mismo instante en que Peña Nieto le arrebató su banda tricolor, símbolo de su investidura; los matices de la transición concertada; el gélido abrazo de Peña Nieto y las tres palmadas en el lomo de Calderón. Calderón ya no es presidente, y eso podría haber sido una bendición de no haber sido precisamente por el que hoy llega. ¿Cómo llegará?

 

 

 

Café con letras un programa de actividades literarias pensadas especialmente para tí | letras y literatura en Guadalajara Jalisco