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Caso Florence Cassez | Justicia | El Faro Cultural

 
enero de 2013

 

Caso Florence Cassez | Justicia | El Faro Cultural

 

  • El caso Cassez se ha vuelto paradigmático: aunque todos seamos iguales ante la ley, la justicia no es, ante todos, la misma.

 

  • La ley se ajusta a la relación de politización de los temas y los grupos que se reparten el pastel dentro de la clase política.

  

Viéndonos la desesperación, violándonos la amargura, así parece que nos sentimos los mexicanos por los cuentos que la justicia nos cuenta (con minúscula). Somos probos y como lo creemos reprobamos la injusticia, cuando menos la injusticia que creemos, dirían los letrados designados para tan altas tareas, justicia, por supuesto, diferente a la de éstos. Como en el caso de la presunta secuestradora Florence Cassez, francesa de nacionalidad, involucrada (no sólo sentimentalmente) con el líder de la banda de secuestradores Los Zodiaco, y “amparada” apenas ayer por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

     Cabe decir que aunque todos seamos iguales ante la ley, la justicia no es, ante todos, la misma. Así, hemos visto como en este país –y quizá en todo el mundo– la ley se ajusta, no necesariamente a la Justicia, sino a las condiciones imperantes de poder, o en otras palabras, a la relación de politización de los temas y los grupos que se reparten el pastel dentro de la clase política.

     De esta forma el caso Cassez se vuelve paradigmático, no sólo por las implicaciones de falsos positivos, engaño a la sociedad y corrupción a gran escala que desplegó el encargado de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (García Luna) mejor conocida como la AFI (policía “civil” militarizada), sino que su carácter de ciudadana francesa que la puso en el centro de las Relaciones Internacionales, sin duda, aunque Cassez sea una neopunk criminal con cara de ángel guardián, y hubiese sido acompañante y cómplice de una de las tantas execrables bandas criminales que pululan en tiempos de descomposición social, estado fallido y calderonismo, entre más estuviera encerrada, más sería el desprestigio de las instituciones de justicia nacionales, porque de origen, el ejercicio de la justicia en éste país está podrido. Justo aquí es donde se encuentra el peso de Florence, cuyo encarcelamiento debiera ser suplido por su capturador, quién a expensas de engañar a toda la sociedad mexicana, y aún desprestigiar la imagen de México en el mundo estará disfrutando de su libertad, seguramente en otro país, por supuesto (y él lo debe saber) en un lugar más seguro que este.

      Así, hay cuentos que llegan a su fin y otros que comienzan, pero en la clase política y a la hora de la verdad nadie es culpable; sin embargo, esta es una verdad que, por política, no es verdad.

 

 

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