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diciembre de 2013

 

El Faro Cultural | Acteón | Cástulo Aceves | Editorial Paraíso Perdido | Colección Instantánea | Juan Carlos Gallegos

  • Tanto de Acteón como del resto de los libros integrantes de la colección sólo hay cien ejemplares numerados a mano, en formato de bolsillo (literalmente) y con un costo muy accesible de $35 pesos.

     

  • “Instantánea es una colección de narrativa conformada por cuadernos de 32 a 40 páginas que busca ser postal del momento presente en la narrativa que se hace por principio en y desde Guadalajara pero también en y desde todo el país. Un viaje de la ciencia ficción al terror pasando por lo urbano, el soft porno y hasta un poco de surrealismo. Esta colección viene a reforzar la idea de apoyar a los autores jóvenes, además de ser una opción accesible por su precio a la mayor cantidad de lectores posibles”.

 

 

 

Acteón es el libro que inaugura la colección Instantánea de la Editorial Paraíso Perdido; en su contraportada aparece un número 1 que así lo indica. Cástulo Aceves Orozco, su autor, ya había publicado antes en esta editorial, hace varios años, un libro de cuentos, Los nombres del juego, en la colección "Los cuadernos de Bartleby"; sin embargo el par de relatos incluidos en Acteón, “Asterión” y otro más, homónimo, no habían sido publicados con anterioridad.

 

En ambos textos el autor trató de “encontrar situaciones en común entre leyendas de la mitología griega y leyendas urbanas sobre el internet, y en general, sobre la tecnología y vida actual”. Con esto en mente, el lector puede identificar en las tramas de este par de narraciones ciertos elementos que recuerdan a las antiguas historias protagonizadas por los personajes referidos en los títulos, lo cual no deja de ser interesante sobre todo en “Acteón”, en el cual la tecnología, al servicio del voyerismo, tiene un papel primordial. 

 

Aunque Aceves no quería tomar como punto de partida leyendas conocidas, se dio permiso de tomar la del Minotauro para crear “Asterión”, historia de estructura fragmentaria –pues se divide en tres partes, distinguidas por números romanos, y cada una, a su vez, también se divide en varias partes, separadas unas de otras por asteriscos–, y en la cual no se narran los hechos de manera lineal, cronológica, lo cual resulta en favor de un misterio que se muestra de manera parcial desde el inicio y que se revela poco a poco, aunque de modo total sólo hasta el final.

 

En “Asterión” los elementos más importantes de la historia a la cual se hace referencia están presentes: el laberinto y el ser que vive dentro de él, que en el cuento de Aceves se identifica con un personaje que también se cobra una vida, crimen que envuelve a todos los personajes y que no resulta gratuito, sino que tiene origen en un sentimiento que podría resultar inesperado: el amor. El laberinto por su parte es el que de alguna forma rodea a todos los implicados, mismo que pone problemas y soluciones, inesperados, justo enfrente de cada uno.

 

Narración que resulta ágil pues no se detiene en utilizar todos los elementos convencionales del diálogo –los guiones que anteceden la participación de cada personaje, el acomodo en distinta línea de lo que cada uno dice–, puesto que la voz se va pasando de personaje en personaje y de estos al narrador sin necesidad del punto y aparte, lo cual da como resultado bloques de texto concisos en su información, a la vez que son breves.

 

En este cuento la capacidad de observación del autor se hace presente en los personajes: sus motivos, pensamientos, sentimientos, todos son explicados por la voz narrativa para llevar al lector a través de una historia principal, cuyo tema es el amor, y bajo la cual se va construyendo la otra, la del crimen, a partir de los mismos hechos que repercuten en la vida amorosa de los protagonistas.

 

“Acteón”, segundo texto del libro, parte de la historia del cazador del mismo nombre que, luego de ver por casualidad a Artemis (Diana es su equivalente romano), diosa virgen de la caza dedicada a la castidad, mientras se bañaba, es castigado por ella: lo convierte en un ciervo, y después es perseguido y destrozado por sus propios perros. El cazador acaba siendo la presa. En la portada del libro se muestran las fauces abiertas de un canino, lo cual remite a la historia de la cual parte Aceves para crear su ficción, en la cual de algún modo, los cazadores acaban también convertidos en presas. Al respecto, el autor comenta: “cuando elegí la leyenda, desde que la empecé a leer, me quedó claro que yo quería hacer un cuento sobre el voyerismo en línea, desde páginas de aficionados hasta el espionaje a través de webcams. Pero el planteamiento era hacer algo parecido a las cajas chinas, un personaje que es observado por otro personaje que es observado”, procedimiento que bien puede extenderse al mismo lector.

 

El paralelismo de situaciones que hay entre la historia original de Acteón y el cuento del mismo nombre se cumple cuando todos los observadores, que no son pocos, resultan expuestos a la situación inversa en la que se encuentran, y entonces, la posibilidad de que sean observados también se hace tangible. Ávidos de espiar la intimidad ajena con la ayuda de la tecnología actual –cámaras de video o fotográficas, internet– todos ellos se comportan sin la consciencia de que pueden acabar siendo víctimas de su propio juego.

 

La red de relaciones que hay entre los personajes resulta más densa aún que en “Asterión”, lo cual señala la conexión que hay entre ellos, a la vez que todos están inmersos en otra maraña, la tecnológica, la cual está hecha de aparatos y cables, y que invade la vida de cada uno desde los rincones o desde las ventanas. Sin embargo, toda esa interconexión y lazos interpersonales resulta sin peso, sin vida: tanto relacionarse con los otros de alguna manera, de estar expuesto a ojos ocultos o de tener la posibilidad de observar, no garantiza que al menos una de aquellas relaciones sea en verdad eso, una relación, ya sea amorosa o al menos de amistad. Además de ser la historia de muchos cazadores que pueden terminar en las fauces de sus propios perros, “Acteón” es la historia de muchas soledades.

 

Tanto “Asterión” como “Acteón”, en los cuales se integran referencias a historias antiguas, el paralelismo de éstas con situaciones actuales en las que la tecnología es factor fundamental, y también temas tan viejos –el amor, la soledad– como las mismas historias a las cuales se hace referencia, son cuentos que brindan una muestra del trabajo de Aceves y que están al alcance de la mano en la Colección Instantánea de la Editorial Paraíso Perdido.

 

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Tanto de Acteón como del resto de los libros integrantes de la colección sólo hay cien ejemplares numerados a mano, en formato de bolsillo (literalmente) y con un costo muy accesible de $35 pesos.

 

“Instantánea es una colección de narrativa conformada por cuadernos de 32 a 40 páginas que busca ser postal del momento presente en la narrativa que se hace por principio en y desde Guadalajara pero también en y desde todo el país. Un viaje de la ciencia ficción al terror pasando por lo urbano, el soft porno y hasta un poco de surrealismo. Esta colección viene a reforzar la idea de apoyar a los autores jóvenes, además de ser una opción accesible por su precio a la mayor cantidad de lectores posibles”.

 

 

 

 

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