El Faro Cultural |  Navegando en la ciudad | Revista Cultural de Guadalajara Jalisco México | eventos, conciertos, música, cine, bares, cafés, libros y más

El Faro Cultural | El apocalipsis llama a la puerta | Carlos Bustos | Colección Instantánea | Editorial Paraíso Perdido | Juan Carlos Gallegos

 
diciembre de 2013

 

El Faro Cultural | El apocalipsis llama a la puerta | Carlos Bustos | Colección Instantánea | Editorial Paraíso Perdido | Juan Carlos Gallegos

 

  • Tanto de El apocalipsis llama a la puerta como del resto de los libros integrantes de la colección sólo hay cien ejemplares, numerados a mano, en formato de bolsillo (literalmente) y con un costo muy accesible de $35 pesos.

 

  • “Instantánea es una colección de narrativa conformada por cuadernos de 32 a 40 páginas que busca ser postal del momento presente en la narrativa que se hace por principio en y desde Guadalajara pero también en y desde todo el país. Un viaje de la ciencia ficción al terror pasando por lo urbano, el soft porno y hasta un poco de surrealismo. Esta colección viene a reforzar la idea de apoyar a los autores jóvenes, además de ser una opción accesible por su precio a la mayor cantidad de lectores posibles”.

 

 

 

El apocalipsis llama a la puerta es uno de los seis libros que hasta el momento integran la colección Instantánea, una de las más recientes de la Editorial Paraíso Perdido, y es de la autoría de Carlos Bustos, quien tiene publicados una veintena de títulos, repartidos entre el cuento, la novela y la novela juvenil. Esta obra en su contraportada tiene el número tres, y, si se sigue el orden que indican estos números, puede decirse que es el primero, dentro de la colección, en abordar lo fantástico (o como le llamarían algunos otros autores, la literatura de imaginación). Su tema principal, el Apocalipsis, no deja de llamar la atención y de tener vigencia a pesar de las tantas fechas en que se le ha anunciado. En cuanto a la razón de su elección se debe a que forma parte del “repertorio de obsesiones” del autor, “de ese cosmos de lo inquietante que me gusta explorar, pero develando su perfil más oscuro y provocador”.

 

El libro, a pesar de tener apenas 32 páginas –cantidad estándar para la colección– contiene cinco cuentos, en los que en pocas páginas se logra situar al lector en momentos cercanos al fin del mundo; cabe mencionar que a diferencia de la mayoría de sus compañeros de colección, El apocalipsis llama a la puerta no incluye un texto que se llame tal cual, es decir, en otros casos el título general resulta idéntico al de algún cuento, pero hay dos excepciones –la otra es Bombones¸ de Samuel Íñiguez Chávez–.

 

Las historias son “Monólogo de Sofía mirando el fin del mundo desde la lluvia”, “Tarot fantasma”, “El país de las estatuas insólitas”, “Encuentro” y “¿Hay alguien ahí afuera?”, todas inéditas, o casi todas, pues la tercera, la más breve de todas, pues apenas consta de cuartilla y media, había sido incluida por el autor  al reverso de sus tarjetas de presentación, como muestra de su trabajo. Bustos comenta que “con estos relatos quiero retomar los temores ancestrales del hombre, que han alimentado su miedo a lo desconocido desde hace siglos; donde las fronteras entre la tristeza y la perdición desdibujan sus límites, y nuestro mundo queda retratado con macabra nitidez”.

 

Resulta curioso observar la distribución de los cuentos de Bustos: en el primero el apocalipsis no ha llegado, pero se mencionan factores, o mejor dicho un factor –o mejor dicho, un ser– que podría –pues no hay una certeza absoluta de que así sea– desatarlo, y por lo cual se solicita su erradicación a la protagonista, la doctora Sofía Alba; en los cuentos que siguen el final se acerca también, se habla de señales que garantizan su inminencia o por fin llega y se desarrolla sin remedio y en todo su esplendor, para pesar de la humanidad. El último relato va aún más allá, y resulta postapocalíptico.

 

En “Monólogo de Sofía mirando el fin del mundo desde la lluvia” hay misterios que no se esclarecen del todo, y que no tienen por qué esclarecerse: una Organización de la que no se dice gran cosa, y a la cual pertenece la protagonista, la cual pide a ésta que erradique, antes de la medianoche, a un ser del cual tampoco se dice mucho, salvo su descripción física –un cuerpo desnudo de piel azulada […] sostenido por un intrincado armazón de hilos de tungsteno que le daba un aspecto de telaraña. La cabeza del prisionero estaba colocada dentro de un cubo de metal negro pulido–… un ser que podría ser emisario del fin del mundo.

 

En “Tarot fantasma” el mismo método para adivinar el futuro permite no sólo que el “cliente” conozca lo que le depara el destino, sino que la misma adivina tenga la certeza de que el final de la humanidad se aproxima, inexorable. En “El país de las estatuas insólitas” se habla de tal lugar, en donde hay una magia extraña que manipula los destinos –y modifica los cuerpos– de quienes en él se internan. A la vez, una placa ante un trono oscuro advierte sobre el Apocalipsis.

 

“Encuentro” narra el fin del mundo en pleno, y la ciudad se describe en medio de una hecatombe de cielos con cicatrices rojas y un mundo moribundo tras cuatro terremotos que lo han azotado por completo. Bustos, en esta historia, se da tiempo de contar una historia de amor: el protagonista, Angus, desea antes de que todo acabe, estar con Zía, la mujer que había amado por años en secreto, por lo cual corre a través de la destrucción; párrafo a párrafo se cuenta cómo cruza la ciudad, al menos para volver a ver su mirada, pero Bustos reserva para las últimas líneas una sorpresa, que también resulta en otro horror.

 

“¿Hay alguien ahí afuera?”, la única historia postapocalíptica y también la primera en ser escrita –el autor la escribió hace más de veinte años, mientras que el resto data de 2012, salvo “El país de las estatuas insólitas”, del 2008– habla de la soledad a la que se enfrenta el protagonista, luego de que descubre que es el único sobreviviente a un Apocalipsis tan misterioso como repentino. La narración, en primera persona, describe los esfuerzos del personaje por encontrar a otros seres humanos, así como las ideas que concibe para que otros sepan en dónde se encuentra y cómo cambia su aspecto con el paso del tiempo.

 

Salvo en “Tarot fantasma” y “Encuentro”, en los demás cuentos se utiliza la primera persona, que resulta más apropiada para relatar la experiencia de los protagonistas y aún más en las historias que abren y cierran el libro.

 

Con una narración concisa pero no por ello carente de detalles, Bustos habla del fin de los tiempos y no sólo de eso, sino también de otros horrores: de espectros, magia desconocida, organizaciones secretas, seres de otras dimensiones y lo más temible: la soledad absoluta, que acaba por convertir todo lo que se puede desear en un inicio por su opuesto. Aún entre tantas posibilidades narradas, el autor comenta que el peor fin del mundo es “el que ya estamos viviendo. El terror, el miedo, la violencia creciente forman parte de nuestras vidas. De alguna manera muy oscura y terrible, estamos viviendo un pequeño final cada día que nos acerca al fin de todas las cosas”. Sin embargo, “aún hay espacio para el cambio”: depende de tener la voluntad suficiente para encarar las responsabilidades, los problemas.

 

 

 

 

Café con letras un programa de actividades literarias pensadas especialmente para tí | letras y literatura en Guadalajara Jalisco