Editorial Arlequín: Un trabajo constante. Entrevista a Felipe Ponce

Editorial Arlequín: Un trabajo constante. Entrevista a Felipe Ponce
0 4 mayo, 2015

Blanca Bátiz (BB)

 

Siempre es un buen momento para conocer la trayectoria de una editorial que se ha caracterizado por un trabajo constante en pro de la literatura local, nacional e incluso internacional, dejando en la mira del lector el sello de la editorial Arlequín.

     La editorial Arlequín es dirigida por Felipe Ponce (FP), quien consintió nuestra entrevista y nos recibió en su oficina, ubicada en la calle Morelos 1742, en la colonia Americana de Guadalajara, Jalisco. Cabe mencionar que desde la recepción del lugar se puede observar una muestra del trabajo que han realizado.

BB: ¿Qué nos puedes decir sobre la trayectoria de la editorial Arlequín, Felipe?

FP: La editorial nació como tal en el 94, un 15 de marzo, cuando presentamos ante nosotros mismos el primer ejemplar de la editorial, y digo ante nosotros mismos, porque no fue una presentación pública ni formal, si no recuerdo mal estábamos en un café; presurosos de haber salido con él de la imprenta, llegamos ahí y lo presentamos a los demás. ¿Quiénes eran los demás? Los socios iniciales de una pequeña cooperativa, que fue como funcionó al principio la editorial. Una cooperativa informal, por supuesto, cuyo único fin era la publicación de los libros, de diez títulos, de cada uno de los cooperativistas, por decirlo de algún modo; el plazo iba a ser sacar uno cada mes.

BB: ¿Me puedes decir alguno de los nombres de los socios?

FP: Sí, los convocantes éramos “El Pato” Gustavo Hernández, “El Zapa” Alejandro Martínez y yo, Felipe Ponce. Invitamos a otros autores como Óscar Tagle, Rodrigo de la Mora, Jaime Casillas, entre otros. Todos eran escritores muy jóvenes en ese momento, y sabíamos que ya tenían obra publicable; estábamos al tanto de lo que hacían esos jóvenes porque nosotros estábamos en un taller. Había comunicación entre ése y otros talleres, estábamos muy enterados de lo que sucedía y por eso, más allá de nuestro círculo más inmediato de amigos, abrimos la convocatoria para invitar a esas personas. Así nació la editorial. La mala suerte fue que nos tocó a finales de ese año, el 94, una crisis; muchos de nosotros nos quedamos sin trabajo y la idea inicial de publicar un libro cada mes se alargó, pues aunque eran libros muy pequeñitos no deja de ser difícil hacer una publicación con esa periodicidad. La entrega de esos títulos se alargó hasta por un plazo de dos o tres años, pero lo importante es que sí salieron los diez, no se quedó el proyecto en eso, finalmente logró su objetivo: fueron bien recibidos los libros. Los hicimos a imitación de otras ediciones, por supuesto, tomando lo que creíamos mejor en su momento, porque realmente no teníamos mucha noción de cómo hacer un libro, pero nos las ingeniábamos. ¿Y qué te puedo decir? Hubo una buena recepción para nuestros libros, hubo reseñas, comentarios, viajes, vendíamos los libros de mano en mano, había lecturas, ahí mismo vendíamos, etcétera. Fue un buen momento para nosotros y eso nos entusiasmó, nos hizo seguir encarrilados; no había necesidad de ponerle fin al proyecto, así es que continuamos. Obviamente cuando se publicaron los diez primeros, hubo necesidad de hacer más títulos y de replantear un poco el proyecto; ya no fue exactamente una cooperativa, pero los que convocamos sí seguimos al frente de la edición y así pasaron algunos años más hasta que todo se hizo más complicado. Sacamos diez títulos más y ahí ya empezaba a ser un poco más complejo el asunto, porque la editorial requería más tiempo y había que hacer muchas tareas y ya no todos podíamos hacer todo.

BB: ¿Comenzaron con el proyecto cuando eran estudiantes, ya habían egresado o cómo fue el proceso?

FP: Mira, éramos estudiantes, “El Zapa” no recuerdo si estudiaba música o educación física en ese momento, “El Pato” no estudiaba y yo era el que estaba en Letras, de cualquier manera todos éramos talleristas.

BB: Se conocieron en el taller. ¿Quién lo impartía?

FP: Raúl Bañuelos.

BB: ¿Consideras que para formar una editorial es importante estudiar Letras o no es tan necesario?

FP: No es tan necesario, aunque a final de cuentas debe haber alguien del equipo que tenga una formación profunda en esas áreas o que haya aprendido por su cuenta, pero si hay alguien de Letras es mejor, porque permite que el trabajo se haga de manera más profesional.

BB: ¿Recuerdas alguno de los primeros títulos que editaron?

FP: Sí, uno de los exitosos fue el de “El Pato”, Póngale usted el título que quiera, el del mismo Zapa,  No comas ángeles, está uno de Pedro Goché que se llamaba ¿Qué? (poemas del axolote). En esa época también fue importante un par de antologías que hicimos: Tiro al blanco, poesía última de Guadalajara y Extremos, cuento último de Guadalajara, era una revisión generacional hecha por nosotros, tanto de nuestros contemporáneos como de algunos que habían hecho labor importante un poco antes que nosotros.

BB: ¿Su línea ha sido principalmente la literatura o también tienen algunos libros de texto?

FP: Originalmente y esencialmente ha sido literaria. Desde el principio y ahora ha sido literaria. En algún momento del camino hicimos libros de texto, ya cuando la editorial pasó a otras fases de consolidación, pues decidimos probar suerte y hacer otros negocios; tuvimos éxito con la edición de algunos libros de texto, tuvimos muchas ventas, exploramos un terreno que estaba ahí y decidimos trabajar. Ya abandonamos esa área, por eso digo que las letras nunca las hemos dejado de lado.

BB: En su experiencia personal, ¿qué es lo que se necesita para llegar a consolidarse en el punto en el que están ahora?

FP: Pues, mira, no sé cuál sea el punto en el que estamos (risas), porque digamos, siempre está uno en continuo movimiento y no permanece uno en una posición siempre. Espero que sea buena nuestra posición, y si algo ha sido la constante en nosotros ha sido el trabajo, no hemos dejado de trabajar prácticamente ningún día, siempre pensando en hacer las cosas del mejor modo posible y de la mejor manera. Del mejor modo me refiero tanto a lo profesional como a lo comercial, tratando de seleccionar buenos textos, porque bueno, cuando uno empieza a publicar cualquier texto, cualquier obra… siento mucha responsabilidad, tanto con el autor como con los lectores; hay algunas personas que nos siguen, que están atentos a lo que hacemos y es nuestro compromiso entregarles obras que sean buenas propuestas, con las cuales las personas que nos favorecen con la compra de los libros y con la lectura se sientan bien, contentas y les parezcan buenas opciones, que no se sientan defraudadas… El trabajo, la dedicación completa, la búsqueda de hacer las cosas mejor, no hay más.

BB: ¿Cómo es el proceso de selección editorial que ustedes manejan?

FP: Hay de muchas maneras, pueden llegar al día algunas propuestas por correo electrónico, al rato alguien habla por teléfono preguntando cómo puede entregar su original, alguien me recomienda algún autor, yo o alguien de la editorial ve a algún autor atractivo y pensamos en publicarlo… Lo fundamental es que la propuesta que nos hacen empate con la idea editorial de Arlequín; si la pudiéramos definir, tiene que ver un poco con la figura de ese personaje de la comedia del arte, que se las ingenia con astucia y con algo de humor para salir avante en todas las situaciones, un poco es eso, la literatura de Arlequín ha tenido siempre un toque de humor, no quiere decir que sea una editorial humorística (risas), ni nada por el estilo, pero siempre ha sido importante para nosotros el humor, también preferimos obras más breves y un sello de la editorial es la marginalidad, en el sentido amplio y no peyorativo. Digamos que, por el simple hecho de estar en Guadalajara, hemos sido en algún momento marginales, por no estar en contacto con los grandes reflectores de la ciudad de México, no sentíamos o, por lo menos, yo no sentí la necesidad de emigrar al DF para buscar sobresalir o triunfar. Esa idea está presente en la editorial, nos interesan más los autores que están al margen, gravitando en otras órbitas, nos interesan los autores eslovenos, coreanos, por ejemplo.

BB: En la actualidad, ¿cada cuánto tiempo están sacando un nuevo libro?

FP: En promedio son doce o trece al año, aunque ha habido años que hemos tenido veinte novedades; no sé en el 2015 cuántos saldrán, pero seguramente será una cifra similar. Al final si hacemos el promedio es uno al mes, aunque no quiere decir que estén saliendo cada mes: las novedades salen más en la segunda parte del año.

BB: Actualmente, ¿quiénes conforman el consejo editorial?

FP: No hay un consejo como tal, somos dos dueños: Elizabeth Alvarado y yo. Nosotros decidimos y, si tenemos dudas, lo ponemos a consideración de un tercero que nos ayude a resolver, un narrador o un poeta que nos dé un norte. Somos dueños desde el 2007, la editorial pasó por una sociedad que al final se disolvió y nosotros compramos lo que había de la editorial y somos dueños al cien por ciento.

BB: ¿Desde un principio se llamó Arlequín?

FP: Sí.

BB: ¿Cómo fue que decidieron el logotipo y quién se los diseñó?

FP: No sé cómo se dio el tema del Arlequín, pero yo estoy seguro de que fue en un consenso, en una noche de embriaguez, porque a los tres que estábamos convocando nos parecía muy importante el arlequín que estaba sobre la calle Hidalgo en San Pedro Tlaquepaque, porque nuestro mundo giraba ahí y todos recordábamos con mucho cariño ese arlequín y el primer logo lo hicimos a partir de un dibujo de Carlos Noé de León, cuyo nombre de batalla era  “El Proscrito”. Yo me encargué de hacer el logo.

BB: ¿Y ése es el que conocemos actualmente?

FP: Ése fue el primero, pero en el año 2010 renovamos toda la editorial y el logo actual se lo debemos al despacho Haiku. La historia del diseño de los libros de Arlequín ha pasado por tres fases. La original: libros rústicos con cartulinas y dos tintas; la segunda: libros a color, cosidos; y la actual: con una imagen más homogénea, con rombos en las cubiertas y donde se privilegia la imagen.

BB: ¿En algún momento han recibido algún apoyo por parte del gobierno o siempre han sido de forma independiente?

FP: Hemos recibido apoyos, que en su momento han sido muy importantes: tres de coinversiones del Conaculta, el primero en 1997 y, recientemente, en el 2012, el Epro Libros del Conaculta, que han sido los más importantes. Evidentemente hemos tenido que buscar el apoyo para algunos libros en específico y muchos otros han sido publicados por la editorial. Uno tiene que estar buscando los apoyos y viendo cada caso; hay libros que por su naturaleza necesitamos el apoyo o hay otros con los que nos vamos por la libre.

BB: ¿Tienen alguna presentación próximamente?

FP: Presentación, no, pero libros que van a salir pronto sí: una nueva edición del libro San Juan de la Cruz: Un místico poeta del maestro emérito y doctor Fernando Vevia Romero; y otro de Rafael González Franco, titulado El gobierno de las organizaciones; así como varias novedades literarias más.

     Tras la entrevista con Felipe Ponce he podido comprobar el resultado de años de trabajo constante y que gracias a la editorial Arlequín muchas obras y diversos autores han visto la luz. Algunos de los que han sido publicados en su catálogo de autores, sólo por mencionar a unos cuantos, son Ricardo Yáñez, Jorge Esquinca, Dante Medina, Luis Vicente de Aguinaga, Cecilia Eudave, Guadalupe Morfín, Godofredo Olivares,  Jorge Boccanera, Jorge Fábregas, Juan José Doñán, Françoise Roy, Ales Steger, Martha Cerda, Raúl Bañuelos, Ricardo Sigala, Teófilo Guerrero, entre otros.

Los invitamos a conocer aún más sobre el catálogo de la editorial Arlequín y visitar su librería en Morelos 1742, en la colonia Americana.

Para conocer más:

Sitio web: http://www.arlequin.mx

E-mail: arlequin@arlequin.mx

Facebook: Ediciones Arlequín

Twitter: @ArlequinMX

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