Satanic Surfers, el punk hardcore y la eterna juventud

Satanic Surfers, el punk hardcore y la eterna juventud
0 1 diciembre, 2015

Andrés Carrillo

Jueves 26 de noviembre 2015

9:00 am
La alarma tiene ya rato sonando y no me puedo ni me atrevo a levantar. Todo el cuerpo me duele y me siento aturdido. Los oídos aún me punzan y la cabeza siento que me da vueltas como si me hubiera subido a uno de esos giradores de parque que varios vómitos me dejaron en la infancia. La alarma se vuelve molesta y no queda de otra que alzarse, además de que la responsabilidad llama. Ya no soy un mocoso de 17 años, ahora soy profesor, pago una renta y demás cosas para sobrevivir; ya no puedo quedarme todo el día dormitando en la cama después de la borrachera de anoche, ahora la necesidad me absorbe, ya tengo casi 30 años y hay que levantarse a ganarse el pan.

Al final me levanto asustado de que se me haya hecho tarde para ir al trabajo, pero por suerte estoy a tiempo de lograr tomar el camión y registrar mi checada sin problemas. Qué más da el dolor, las náuseas, las ojeras y el retardo; ayer vi a los Satanic Surfers.

 

Miércoles 25 de noviembre 2015

6:30 am
La alarma suena y me levanto a echarme el baño mañanero, ese que quita las impurezas y sobre todo la modorra. Hoy toca show. En la noche se presenta Satanic Surfers y eso ha bastado para que comience mi jornada contento. Quisiera tener de nuevo 17 años y que hubieran venido en ese entonces. Sin embargo soy optimista, aún estoy a tiempo de pasar una de esas noches en la que podría moler un muro con mis brazos y empinarme un barril de cerveza sin ningún esfuerzo; el próximo mes cumplo 30 años y ya no estaré para estos bussiness; comenzará la decadencia, el cuerpo exigirá tiempos fueras, oficialmente entraré en la categoría de ñor, las exigencias sociales serán más pesadas; deberé ya pensar seriamente en mi pensión, en el futuro: comprar un carro, una casa, hijos, tener una mascota y una linda nena que me cocine cuando llegue del trabajo.

Mientras me baño pienso en esto, pero creo que lo mejor sería no preocuparme ni angustiarme; hoy tocan los Satanic y lo único que me debe preocupar es el setlist, mi bermuda y los vans.

Jueves 26 de noviembre 2015

10:00 am
Ya voy bien fresco. Me tomé un café y un pan para aminorar el hambre. Estoy esperando el camión aún con la angustia de que pase tarde. Antes de salir me eché un chicle a la boca para el aliento a crudo, no quiero que los muchachos comiencen a decirme que huelo a borracho. Aún me duele el cuerpo, ayer recibí varios golpes cuando el Rodrigo Alfaro entonó la de Hero of our time. Varios tipos danzaban en medio del ruedo como si la vida se les fuera en ello; yo me sumé al huracán de golpes y patadas. En ese momento no me dolía ningún golpe, era casi un goce el que un puño se encajará en mis costillas y que alguien me estuviera pisando y magullando la cabeza mientras intentaba nadar hasta el escenario.

Mientras avanza el camión, me he puesto los audífonos para revivir el show de anoche. Hero of our time se repite varias veces, solo es cuestión de cerrar los ojos y verme ahí saltando como poseso.

 

Miércoles 25 de noviembre 2015

10:00 am
Acabo de terminar el turno en la secundaria donde imparto clases de historia. Los morros han estado poco atentos, pero bueno, qué puedes esperar cuando les estás hablando de las mentiras sobre Hidalgo, las ideas de la ilustración y sobre la derrota insurgente en el puente Calderón. Ahora me dirijo a la prepa en la que soy profesor de lógica. Doy play al reproductor, elijo a los Satanic Surfers, pongo la opción aleatorio y me sumerjo (espero la toquen):

I want to enjoy this beautiful day
There is no way i´m gonna stay
´Cause I ain´t gonna waste day
this sunshiny day.

 

Jueves 26 de noviembre 2015

17:00 pm
Solo quiero una cama y algo para bajar la cruda. Los chicles no sirvieron de mucho, los muchachos notaron el tufo a alcohólico, pero los ignoré. Lo mejor de anoche fue volver a encontrarme con los amigos. Hacía tiempo que no los veía. Intercambiamos algunas palabras y nos fuimos directo al escenario. Ya está por terminar mi turno, el sueño se hace pesado, los treinta años me recuerdan su presencia; sin embargo, solo pienso en que anoche vi a los Satanic Surfers y que ya podría terminar el mundo.

Miércoles 25 de noviembre 2015

20:30 pm
La noche llega y después de la larga jornada laboral saco mis bermudas rotas, esas que en sus orígenes eran un pantalón pero que por el desgaste y el capricho rebelde se convirtieron en unos shorts para toda ocasión punk. Me pongo una chamarra porque las noches de finales de noviembre suelen ser algo frías; a la chamarra le inserto unos botones que tenía de Black Flag y uno que es de reciente adquisición: Skelptarsiz, una banda que no conocía pero que su violento hardcore me dejó grata impresión, tal así que invertí 10 pesos aquella noche que los vi. Saco los vans viejos que tengo, desgastados en su totalidad de la suela y manchados de sabrá dios qué. Salgo apresurado a tomar el camión. No sé porqué me preocupa llegar temprano si el horario punk es tan confuso como los días de cambio de horario. El flyer dice a las 21 hrs, lo que significa que andará comenzando, si todo va bien, a las 22 hrs.

Antes de llegar al Foro Independencia, paso por unos latones de Victoria. Con dos basta para ponerme punk. Para mi sorpresa el show empieza solo veinte minutos tarde, ni siquiera me había acabado el parque de cerveza y ya estaba sobre el escenario la primera banda. Le doy un sorbo profundo al líquido y entro al foro. La banda que suena es We Step Out y son de Querétaro. Hay poca gente en el lugar, como suele suceder muchos nada más vienen a las dos últimas bandas, además de que es apenas miércoles y las cadenas de la responsabilidad son más fuertes. Mucho público potencial seguro no vendrá porque primero es el pan.

Me pongo enfrente pero la banda solo toca tres canciones después de haber entrado. Al parecer el show no es tan punk como parece, demasiada puntualidad en los tiempos lo vuelve sospechoso; creo que los organizadores y promotores no quieren tener problemas con el ayuntamiento. El caso es que apenas pude identificarme con la banda. La siguiente es AXPI, una banda del DF que es todo un clásico pero que yo apenas conozco. La única vez que los vi fue en el Puercazo Hardcore Fest de este año. Al parecer los tipos tienen ya tiempo tocando y tienen mucho público. El ambiente se comienza a prender, los de AXPI suenan como a una especie de Millencollin, pero mucho más hard, se notan los años de experiencia en la calidad de su sonido. Quizá porque ya ando medio pedo y me dedico a poner atención en nimiedades, me doy cuenta que el cantante trae la misma camisa que cuando sonaron en el Puercazo, y me alegro porque eso quiere decir que seguramente es bien punk y no se anda con mamadas de rockstar pensando qué vergas se va poner en cada show. Aunque si lo pienso bien, he visto muchas otras fotos de otros muchos shows de AXPI y el cantante siempre viste igual, me imagino que ha de ser una especie de traje de batalla punk como mis bermudas que llevan más o menos 10 años acompañándome a los shows.

Una mano me saca de esta reflexión, me volteo y es mi hermano. Lo saludo, se le ve emocionado. Recuerdo que cuando iniciamos en esto, una de sus primeras bandas que siempre lo acompañaba en los largos trayectos a la escuela eran los Satanic Surfers. Me pregunta que cómo estoy, que si ya vi las playeras, que el ya compró la suya. Esta perra, tanto que me animo y lo mando por una. Siempre lo mandaba a la tienda, así que ya está acostumbrado y no pone pero. Quizá es la emoción de ver a uno de sus ídolos, el caso es que ya estamos ahí parados frente al escenario viendo a AXPI.

En el ruedo se arma un efímero circle pit; cuatro tipos giran y me viene a la mente la espuma del café de la mañana dando vueltas al endulzarlo. Al foro comienza a llegar más gente, ya hay alrededor de 120. Más gente se traduce en más calor y humedad. Me quito la chamarra y la guardo en la mochila, el calor se vuelve sofocante y las gotas comienzan a caer de mi frente. Salgo a la terraza a tomar aire y, sobre todo, más alcohol. Ahí miro a otros camaradas, los saludo. Hacía mucho que no los veía. Amigos de batallas, ensayos, caguamas, tortas ahogadas, toquines; amigos que visitaba en su casa y con los que me la pasaba ahí por horas comiendo, viendo videos de la Warped Tour que comprábamos en el cultu en el puesto de Beker, escuchando cd´s, jugando videojuegos, haciendo nada, simplemente siendo morros.

Mis colegas están emocionados también; para muchos de ellos Satanic Surfers definió su juventud despreocupada y que ahora en los treinta se nos presenta casi como una idea tan efímera. Sin embargo, ahí estamos, aún jóvenes; divina juventud, te vas para no volver…

Vuelvo al ruedo, los ojos me pesan y la sonrisa se me alarga. Ya estoy pedo. Rodrigo sale a ver a los de AXPI, sin duda también en él causan buena impresión. Mi hermano corre como gruppie y le pide una foto con él. Rodrigo acepta tranquilo; mi hermano está que chorrea. Tomo la cámara, se abre y cierra el obturador, un flash potente congela la imagen; ahí la tienes broder, lo que siempre habías soñado cuando ponías los audífonos a todo volumen y te imaginabas en un show de los Satanic Surfers. Quizá a nadie le importe, la subirás al face y pocos sabrán quién es ese tipo de ojos azules y bajito de estatura con el que estás con una sonrisa de oreja a oreja. Pero qué importa hermano, ahí la tienes y el mundo puede acabar para ti.

Después de eso, AXPI termina. Salimos por más oxígeno y más alcohol. Ya repuestos regresamos y comienza Straighline. Los alemanes le dan sabroso. No los conocía y no creo que me descargue un disco para ponerlos en mi mp3, pero debo aceptar que le dan muy bien. Quiero gritarles algunas palabras en alemán como ¡ey Arschlöcher, was für ein gutes Lied! Pero me detengo. Los de Straighline traen energía, los riffs te golpean como Mohamed Alid, son rápidos y duros. Si conociera alguna de sus canciones ya me hubiera aventado al ruedo, pero de hecho son pocos los que se pegan. Pensándolo bien quizá en estos días los descargue por torrent.

Finalmente los alemanes terminan bañados en su jugo y felices. Se les ve que disfrutaron y eso me alegra a mí también, quizá conozcan a los de Wizo y les comenten que en Guadalajara hay una gran escena y eso motive a los de Wizo a venir, digo, si es que siguen juntos. En fin, la peda me hace abstraerme de repente del foro. Voy al baño a echar una meada y a recuperar oxígeno. Después paso por más combustible, lo que se viene es épico.

Regreso al escenario y ahí están, los mismísimos Satanic Surfers en mi Guadalajara bandera y mariachera. Hace 12 años no se me habría cruzado por la cabeza; en mi peda me transporto en el tiempo y me veo en el camión lleno de gente de pueblo yendo hacia la prepa con mi mohawk roja, mis bermudas rotas, parchadas y la camisa de Satanic Surfers que mandamos hacer yo y el Nomoe:

Who gave you the right to judge me
By the clothes that I wear
Or the rumours that you hear
I take pride in who I am,
I don’t need to fit in,
Don’t have to pretend that I”m something I’m not

Do you feel insecure of who you are?
Or what others might think?
Is it hard to be yourself?
I say good morning, it’s time to wake up time to realice
To look with your own eyes

De golpe regreso al foro y Rodrigo con micrófono en mano berrea “And the cheese fell down”. Todos comienzan a saltar y a pegarse duro unos con otros. Gente surfeando entre la multitud, otros coreando el estribillo, Rodrigo saltando y entonando. Termina, pero no hay pausas, son los putos amos del punk hardcore. Veloces, tupa patupa patupa patupa, no dan respiro, “Better of today”. Me encuentro ya bañado en sudor pero me siento joven; te equivocaste Darío, la juventud vuelve siempre, seguro nunca escuchaste punk rock.

Las canciones se suceden sin apenas tiempo para recuperarme: “Forfeiture”, “Even if time stood till”, “Restless anger”, “Together”, “Puppet”, “Worn out words”. A esas alturas el foro es un hervidero de gente surfeando, girando, saltando, coreando; yo por mi parte sigo en lo mío: disfrutando. Rodrigo hace una pausa y grita si queremos old school, a lo que todos corean old school, old school, y pienso rápidamente en el “Skate to hell”. Mi gordura juvenil (y ya senil) y mi poca destreza con las patas nunca me permitieron darle a la tabla, y sin embargo uno de mis discos favoritos de punk está inspirado únicamente en el skate con el que tengo poca relación. En eso suena “Nun” en la cual se reivindica ese espíritu ateo y nihilista de los saktepunks. La letra es simple, pero profunda, bueno, no, no es profunda, pero grito fuerte:

And after all I still could be glad
´Cause I don´t believe in God

La borrachera comienza a bajárseme, pero sigo exultante de felicidad. Sin embargo todo lo bueno tiene que acabar, pasa con la cerveza, el sexo, las películas, el amor y sobre todo con los shows. Rodrigo se despide y los suecos salen del escenario. Seguramente saldrán a tocar otras, solo hay que pedir que regresen. No se hacen del rogar y regresan agotados, Rodrigo se escusa diciendo que será la última ya que el baterista anda con problemas estomacales. Seguro los tacos no le cayeron bien, y es normal, los tacos no son para los europeos, pobre hombre. La gente aplaude y comienza una de mis favoritas: “Head under water”. Sé que es la última y doy todo de mí. Agito los brazos y giro entre la multitud, choco mi cuerpo con los otros, un tipo me pisa la cabeza mientras intenta pasar la barrera de contención mediante un crowdsurfing. Lo aviento y sigo a lo mío. Ya no puedo más, los 30 me recuerdan que están observándome, pero me vale verga, aún soy joven, siempre joven, siempre…

Satanic Surfers

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