Su peso en oro: Guillermo García Oropeza (charla-entrevista)

Su peso en oro: Guillermo García Oropeza (charla-entrevista)
0 26 marzo, 2017

Johanna Alejandra Aguilar Noguez.

Jalisco es un estado que ha sido y será cuna y guarida de grandes nombres que han dado a la historia de nuestro México un realce con su destacada actividad o importantes y sublimes aportaciones a diversos campos del conocimiento. Entre estos nombres está el del maestro Guillermo García Oropeza quien ha dedicado su trabajo profesional a la investigación, recreación de anécdotas, lugares y personajes, así como a la escritura de libros que han logrado la difusión de la historia de Guadalajara, definiendo con esta labor parte de la identidad tapatía.

A lo largo de su trayectoria el maestro ha recibido innumerables premios y reconocimientos, el más reciente le fue entregado por parte del Congreso del Estado de Jalisco, el cual estuvo acertadamente propuesto por la diputada Kehila Kú Escalante, quien manifestó que el maestro García Oropeza, era merecedor de los elogios personales e institucionales.

A razón de este reconocimiento realizamos la entrevista que a continuación se presenta, no sin antes hacer mención de algunos datos biográficos y reconocimientos anteriores.

Nació en el año de 1937 en la ciudad de Guadalajara. Sus estudios fueron en Guadalajara, Tecate, Tijuana, Querétaro y en la Ciudad de México. Estudió la carrera de Arquitectura en la Universidad de Guadalajara y posteriormente cursó sus postgrados en las universidades de Yale, Cincinnati y en el Bouwcentrum de Rotterdam. Fue profesor en la Universidad de Guadalajara en las escuelas de Artes Plásticas, Arquitectura, Filosofía y Letras, director de la escuela de Artes Plásticas y director de Planeación de la Universidad de Guadalajara, de joven practica la Arquitectura y trabaja en organismos de planeación, pero poco a poco se involucra en labores de promoción cultural, siendo director de la Galería Municipal de Arte y Cultura, y director del Departamento de Bellas Artes de Jalisco.

Escribió Murales de Jalisco, necesario mencionar que la segunda edición fue ordenada por la Presidencia de la República, y años después un libro sobre el pintor y dibujante Alfonso de Lara Gallardo, es además autor de ensayos sobre la obra escultórica de Federico Silva o la pictórica de Ricardo Martínez. Escribió sobre los arquitectos mexicanos Luis Barragán e Ignacio Díaz Morales así como sobre el arquitecto, restaurador y acuarelista Gonzalo Villa Chávez, impreso por la Universidad de Colima, además de un libro sobre el artista colimense Alejandro Rangel Hidalgo, patrocinado por los gobiernos de Colima y Jalisco, así como por CONACULTA y Banamex. Devoción de Arreola es escrito para la Universidad de Guadalajara, también una serie de ensayos sobre personajes de las letras y cultura mexicana para la Secretaría de Cultura de Jalisco.

Muy joven ganó el Premio Jalisco de Letras, entregado el 1968, así como diversas preseas como la José Clemente Orozco y la Pedro Ciprés. Fue miembro por dos períodos del Sistema Nacional de Creadores de CONACULTA, también ganador del Premio Ciudad de Guadalajara 2017 y el más reciente por parte del Congreso de Jalisco que es el motivo de esta entrevista.

JA: Buenos días Maestro ¿Quisiéramos saber su impresión al recibir el reconocimiento por parte del Congreso del Estado de Jalisco?

GGO: Para empezar, incredulidad, pues no lo esperaba. Fue algo muy generoso. Me da mucho gusto, sería hipócrita decir que no siento nada, también siento en la conciencia que es un trabajo de muchos muchos años, pero un trabajo que he compartido con muchos, pues como dije creo que toda obra es colectiva, es un dialogo con todos los demás, con amigos, con los creadores, con los libros, etcétera. Entonces representa este reconocimiento para mí una especie de meta alcanzada, un poco como cuando me recibí con tantos trabajos de arquitecto. Yo comencé a escribir en los años setentas del siglo pasado, y pues así he seguido trabajando en periodismo, libros y demás, así que, se me puede acusar de ser malo pero no de ser flojo (esa es una ventaja ¿no?).

JA: Usted decía en su discurso de recibimiento la gran universidad de la vida son esas conversaciones inteligentes compártanos entonces ¿con quién ha sentido eso?

GGO: Yo sí creo, que todo lo que sé de Literatura se lo debo a mi querido Ernesto Flores, iba a su casa los domingos, a su sillón a platicar, y en esas pláticas mezcladas, por supuesto, con maledicencia y chismes de la semana, íbamos hablando de libros y de libros, así me fui percatando de que había todo un mundo inmenso de Literatura, entonces con él, con Nacho Arriola con Gutiérrez Vega y una serie de amigos, no sólo los notables, muchas personas (pues) que te recomiendan un libro o una película o un escándalo para que te des cuenta de lo que está pasando, es donde vas aprendiendo realmente sobre lo que se puede escribir, o sea, es más importante que los cursos formales de literatura y sin embargo quisiera hacer un agradecimiento a mi primer maestro formal de literatura que fue Arnulfo Villaseñor Saavedra (después Alcalde de Guadalajara) en la vocacional, quien nos dio una clase aburridísima de Literatura Española, pero para pasarla había que leer un libro, cualquier libro, o sea, lo que quería Arnulfo es que nos engancháramos, y muchos nos enganchamos a ese vicio impune de leer. Entonces si he aprendido algo ahí lo aprendí más que en cursos académicos formales, que también sirven, pero menos.

JA: ¿Cómo ha logrado combinar toda su carrera de excelencia con ganar la tortilla diaria?

GGO: Bueno, yo creo que trabajando lo menos posible y dedicando mayor tiempo posible a la obra ¿no? como todo mundo que se quiere dedicar a esto. Creo que el trabajo es obligatorio para todos pero siempre queda un espacio, queda un tiempo, queda una energía para lo propio, estamos llenos de ejemplos como Juan Rulfo, él trabajaba (yo lo conocí) en el Instituto Nacional Indigenista como burócrata, era clásico eso. También Juan José Arreola que hacía televisión, en fin, el trabajo es para sobrevivir de alguna manera, pero siempre hay que dejar algo de tiempo, gusto y pasión para la obra, es una obligación ineludible, un poco tiránica. 

JA: ¿Qué le dice usted hoy a la juventud que está inmersa en esta vida tan volátil?

GGO: Yo sí creo que para los jóvenes (y pienso en mis nietos también) hay que descubrir Guadalajara, desgraciadamente ellos crecieron en otra ciudad mucho más complicada, mucho más televisiva, digital, que aquella en la cual yo crecí, pero creo que es muy interesante para todos ellos ir descubriendo esta ciudad. Hace poco llevé a una nieta a conocer Catedral, no la conocía, su mundo es otro. Para ellos es primordial descubrir la herencia de lo que van a recibir, pues todo esto va a ser de ellos. Nosotros ya la gozamos, ya la dejamos. Que la conozcan es lo que les digo.

JA: Maestro sólo me queda felicitarlo y es un honor que me haya concedido la entrevista.

Gracias.

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