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Juglaresca, una novela de amor y tortura que pronto podrás leer

Charla con la escritora Diana Garcidueñas

Bianca Eunice Castillo

 
19 de abril de 2011

Entrevista con la escritora Diana Garcidueñas - Juglaresca, una novela de amor y tortura que pronto podrás leer - El faro cultural - Bianca Eunice Castillo

 

 

En un café del centro fue la cita. Diana Garcidueñas esperaba en una de las mesas del fondo detrás de una taza de café vienés. Yo preferí un americano. El olor excitante de la bebida envolvió el ambiente y la charla comenzó.
Juglaresca es la primera novela de Diana Garcidueñas, joven escritora cuya obra será publicada por el Instituto Mexiquense de Cultura, después de haber sido seleccionada a través de un concurso en el que los jurados fueron escritores como Alberto Chimal, Eduardo Osorio, Humberto Florencia, Delfina Careaga, Inocente Peñaloza, Eugenio Núñez Ang, Silvia Pratt y Raúl Cáceres Carenzo.
Sobre el génesis de la novela Garcidueñas nos comentó: “Es una novela de poco más de 60 cuartillas. La empecé a escribir cuando mi niño tenía meses (ahora tiene 7 años), no trabajaba me dedicaba a mi hijo y a mi casa, por la tarde y la noche me ponía a escribir. Iba a ser un cuento de una cuartilla, pero la historia de la protagonista me hizo imaginar muchas situaciones y al final se fue extendiendo, resultó terminar entre 30 o 40 cuartillas”.
En aquellos años, Diana Garcidueñas colaboraba en la editorial independiente Santa María Juana Ediciones, dirigida por Luis Augusto con quien también hacía la revista “La Ronda de los solos” al respecto recordó: “nos reuníamos para tallerear, mostrarnos nuestros textos, ahí llevé la primera versión de mi cuento y empecé a recibir comentarios. Un amigo, Luis Alberto Rodríguez, me hizo una serie de observaciones que me sirvieron para saber que me hacían falta cosas, pues decía que la liberación de la protagonista había sido muy rápida y dejaba la impresión de que todo pasó de repente”.
Diana Garcidueñas explicó el proceso de creación: “La dejé reposar un rato, hice otras cosas, viví mi vida. Un día la releí sin afán de nada y me gustó, pero sí sentí muchos vacíos, le faltaban muchos ‘algos’. La retomé, escribía todas las noches hasta las 5 de la mañana, fue algo emocionante”. La concluyó y sintió satisfacción por la última versión. Después recibió una mención honorífica en el Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos.
La joven escritora movía con la pequeña cuchara las nueces que nadaban en su taza de café, mientras recordaba emocionada el día que le anunciaron que Juglaresca había sido seleccionada por el Instituto Mexiquense de Cultura para su publicación. Fue entonces cuando reconoció que “Lo que hace la diferencia es la crítica, eso sí me trajo a la realidad. Un buen lector, Luis Alberto Rodríguez, me dijo lo que sintió, lo que le hizo falta a mi historia y sus comentarios me ayudaron a saber que le hacía falta todavía mucho trabajo. A veces somos un poco soberbios o tímidos y no queremos mostrarnos, pero hay que saltarse ese paso e ir al lector y considerar incluso las críticas que a veces hacen de mala fe, porque hay que ver en los ojos de alguien que lo leyó lo que sintió”.
Sobre la historia de Juglaresca dijo: “La historia es en París hace unos quinientos años. Se trata de una mujer de unos 35 años, casada con un anciano que muere. Ella piensa en todo lo que tendrá que hacer y cómo será tratada después de la muerte de su marido. La mujer pensó en todo su dolor, ¿y si no lo digo? ¿y si me callo? Finalmente decide mentir para seguir su vida y no pasar a ser un objeto; hasta sigue usando su cinturón de castidad, objeto que cobra la importancia de un personaje”.
La autora cataloga su novela como “rosa, pero también es una novela roja. Llena mucho estos géneros, el romance, los escarceos eróticos, pero también está la tortura, los castigos hay mucha sangre” explicó. Juglaresca es el nombre “porque precisamente uno de los personajes es un juglar. Él solo se divierte y hace lo que quiere. Es una novela de tortura, mentiras, también es feminista y femenina sin caer en lo panfletario porque sólo habla de liberación”.
¿Por qué elegir hablar de París y de hace 500 años? Diana Garcidueñas respondió “Hablé de esa época por el cinturón de castidad y la tortura. La inquisición fue un feminicidio sin precedentes las mataban por la razón que fuera, por las obsesiones del poder”. Respecto a si piensa que la situación ha cambiado agregó: “Lo que ahora nos hunde es ver al ser humano como un objeto de compra y venta, antes las mujeres eran vistas como cosas, ahora los hombres también”.
Las influencias que inspiraron Juglaresca han sido muchas, pero las que la escritora recordó son: "Mujeres: crónica de una rebelión histórica" de Juan María Alponte habla de cómo las mujeres, por ejemplo Juana de Arco, de Wu Zetian, que fue una emperatriz China que hizo lo que quiso, que de concubina pasó a Emperatriz, escalando poderes por sí sola. No conocemos esa parte de la historia que nos haría pensar que no hay que ver a las mujeres como pobrecitas: hemos perdido mucho y también hemos tenido nuestras villanas. Otro libro es ‘Diálogo de casadas y cortesanas’ de Pedro Aretino, escritor de ascendencia italiana, escribía la pornografía del Rey, es muy gracioso porque decía que el genio del escritor era todo, con obras como esta no te explicas porqué hoy en día las películas porno no tienen argumento. El lenguaje es arcaico pero tan vívido, no supone sufrimiento sino goce”.
Finalmente y dando el último sorbo al café Diana Garcidueñas concluyó: “El tema puede ser el que sea, lo que interesa son los recursos, lo que haces, las vueltas que tú das, esa es tu magia como escritor, el sentir. Después, sí hay que investigar, hay que leer mucho. Bailar entre el mundo emocional y la técnica, todo lo que escribo soy yo, pero no quiero que llegue de cualquier manera, sino como yo quiero que llegue y por eso a veces te tardas en terminar”.
Diana Garcidueñas escribió también el Guardasecretos, libro de cuentos infantiles ganador del Premio Nacional Valladolid a las letras en 2007.

 

 

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