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Los gatos persas en el Cineforo

Juan Carlos Gallegos

 
7 de febrero de 2011

Los Gatos persas en el Cineforo

Los gatos persas muestra la represión que se vive en Irán, pues no está permitido tocar música que no sea religiosa, no puede beberse alcohol ni salir a la calle con perros, no puede verse cine o leerse literatura que contenga ideas que de alguna forma entren en conflicto con lo que dicen los preceptos religiosos del país o con lo que el gobierno acepte como correcto. Pero la juventud no puede vivir así, siguiendo reglas que en otros países serían consideradas como absurdas o extremistas. Lo lógico ocurre entonces: fiestas y conciertos clandestinos, donde el alcohol y la música que es todo, menos religiosa, fluyen de manera generosa, perros que viajan en autos en los brazos de sus dueños, y alguien que tiene cientos y cientos de películas occidentales, listas para verse y venderse.
            En este filme se cuenta la historia de un grupo de jóvenes, que deseosos de tocar rock indie, tratan de formar una banda y de mostrarse ante un público, pero no en su patria, sino en el extranjero, pues de otra forma la represión los atraparía. Poco a poco Ashkan y Negar irán encontrando a los integrantes de su grupo en diversas áreas de Teherán, donde la música prohibida pareciera florecer de manera clandestina en todos los rincones donde un teléfono no pueda denunciarlos a la policía. Con la ayuda de Nader, quien trata de conseguirles la documentación necesaria para abandonar el país e ir a Europa, quien tiene contactos en todo lugar y les presenta desde raperos hasta poperos, poco a poco se acercarán a su sueño, pero las dificultades están en todo el proceso, y los días pasan lento, con problemas que se presentan uno tras otro.
            La banda sonora es construida directamente a partir de la historia, pues en su búsqueda de compañeros Ashkan y Negar conocen a una buena cantidad de gente que toca y canta, y estas escenas, además de las de los ensayos del grupo, que ocurren hasta en el auto cuando recorren cualquier avenida, son las que dotan de una variada y muy fluida selección musical. Así como es natural el soundtrack también lo es la historia, pues a diferencia de otras películas, en esta se podría tener la sensación de que se muestran hechos que podrían pasar en este mismo momento en Irán. El lenguaje, vestuario, acciones, y trama están en función de esto. En otros filmes, aunque realistas y lógicos, se tiene la impresión de que las historias mostradas son más improbables, de que hay un guionista o director moviendo los hilos detrás en todo momento a pesar de la veracidad con que se muestran los hechos. En Los gatos persas esto se reduce al mínimo. Sin embargo, el final contiene un clímax, pero es un clímax repentino y fugaz, imprevisto: una redada en una fiesta donde hay música ilegal y alcohol pone en riesgo a Ashkan y Nader. Pero aún en esta escena la violencia que podría esperarse de parte de los policías no se muestra, en cambio, ocurren todavía otras acciones finales, con las que culmina la película. Los gatos persas se exhibió los días 31 de enero y 1 de febrero en el Cineforo, como parte de la Muestra Internacional de Cine.

 

 

 

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