El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

 

Hiroshima se exhibió en el Cineforo

Juan Carlos Gallegos

 
20 de febrero de 2011

Hiroshima se exhibió en el Cineforo

Hiroshima es una coproducción de España, Uruguay, Colombia y Argentina, que muestra un día en la vida de Juan Stoll. Él es un joven normal y hace cosas que no sorprenderían a nadie. Temprano encuentra en un pintarrón una lista de actividades que le han dejado sus familiares: limpiar los trastes de la cena, limpiar los trastes del desayuno, poner orden en el armario, ir a la feria. Tarda un buen rato en dejar limpio y acomodado todo, y luego se va a vender a la feria unas películas caseras, junto con el proyector para exhibirlas. Le dan por todo $900. La mañana le da una noticia antes de verse libre de los encargos: ha ganado por sorteo el derecho de ir a un instituto y, luego de ser evaluado, conseguir un posible trabajo ahí. Esto es lo único que escapa a la normalidad de su vida, pero Juan lo rechaza, pues a pesar de ir a ser examinado, deja el lugar con el pretexto de ir al baño, y sale a la calle para no volver.
            El día transcurre entre andar en bicicleta por la ciudad, estar en casa, escuchar música, quitarse la camisa para  ser modelo de unos dibujantes en un estudio, visitar rápidamente a su novia, que es enfermera, en la clínica donde ella trabaja, y un encuentro ocasional con su padre. Todo esto es previo a que Juan abandone su premio y decida fugarse en tren a un lugar cercano a la costa. Una vez ahí encuentra a algunos amigos que viven en casas modestas, platica con otro Juan, quien le encarga cuidar unos pollos que se están cocinando a las brasas, juega futbol, nada en la playa.
Todo va bien, hasta que al regresar de su baño descubre que le han robado la ropa. Decide caminar casi desnudo, vestido sólo con sus calzoncillos, por la carretera cercana. Entonces Noelia, a quien él conoce y vive cerca, lo encuentra y lo abraza. Lo invita a ir a su casa, o mejor dicho, su residencia. Ahí nadan un poco en la alberca, y luego tienen relaciones sexuales. Juan dice que irá a comprar cigarros, luego de vestirse con otra ropa, pero en realidad desanda su camino. Visita todos los lugares en donde estuvo, en orden inverso, desde que abandonó el instituto. Ya en la ciudad va a un concierto que dará junto con la banda de la cual forma parte. Ahí está su novia. La primer canción de la noche se llama Hiroshima. Él la canta y la película termina.
            La cámara siempre acompaña a Juan. Los otros personajes aparecen sólo si él está con ellos. Si no es así, volverán a aparecer hasta estar con Juan de nuevo. En la película hay una sensación de soledad y aislamiento, y esto se logra por la manera en que se manejó el sonido. Todo se escuha, excepto las voces de los personajes. Estas aparecen de manera escrita, con letras blancas sobre un fondo negro, como en el cine mudo. Incluso los ladridos del perro de Juan no se escuchan, sólo se pueden leer: “Arf arf”. Los diálogos, a pesar de que la historia se sitúa en Sudamérica, son en inglés.
Juan durante gran parte del tiempo tiene los audífonos puestos, escuchando música, lo cual lo aisla. Juan habla poco. Esto produce que en gran parte del filme la música esté presente, y los diálogos, sólo visuales, aparezcan poco y sean breves. Ninguna canción tiene letra, y cuando no se escuchan entonces el sonido ambiental las sustituye. La banda sonora es muy amplia, y está a cargo de Relaciones Sexuales, DanteInferno, Perdonalos Garrido!, Psiconautas, Estado de Fetidez, Los Ases del Beat, The Supersónicos, Reverb and Genuflexos!
La película es tranquila, tiene mucha música, muestra acciones cotidianas, y es creativa, porque la manera en que se manejan los sonidos, la cámara y el orden de acciones dan una sensación de soledad, de calma, de fluidez y espontaneidad. Y aunque Juan está aislado, puede en todo momento volver atrás y reencontrarse con todos los que ha visto en el día. Quizá porque es sólo un día en la vida de Juan, casi todas las acciones resultan incompletas: Noelia espera los cigarros; el futbol y los pollos son abandonados. Un empleo que Juan consiguió en el cyber Solís, cerca de donde viven sus amigos de la playa, también queda esperando una resolución, pues no sabemos si Juan volverá al día siguiente. El premio que ganó en el instituto fue despreciado. Pero Juan se hace cargo de las tareas domésticas y del concierto. También volvió a tiempo para darle una vuelta a los pollos mientras iba de casa de Noelia a reunirse con la banda.
El guión está en función del personaje: se muestran actividades que posiblemente podría hacer Juan, quien está basado en Juan Stoll, hermano de Pablo Stoll, el director. Todos los personajes están basados también en personas verdaderas. Los actores en realidad no lo son: cada quien actúa su propio papel o por lo menos uno que se aproxima. Así, el personaje Mario Stoll, padre de Juan, es en realidad el padre de Juan y Pablo, y conserva su nombre real en la película. Este filme, gracias a todos sus elementos, se planta como una propuesta bien armada, que a pesar de parecer sencilla, puede ofrecer mucho en qué pensar. Hiroshima se exhibió del 13 al 17 de febrero en el Cineforo.

 

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player