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Let me in (Déjame entrar) de Matt Reeves, atractiva para los amantes del género de vampiros

Eduardo Ramírez

 
23 de marzo de 2011

Let me in (Déjame entrar) de Matt Reeves, atractiva para los amantes del género de vampiros - El faro cultural - Eduardo Ramírez

Recientemente se estreno en las salas de cine el film Let me in (Déjame entrar), película estadounidense del 2010 dirigida por Matt Reeves, remake de la versión sueca Lât den rätte komma in (2008) dirigida por Tomas Alfredson, basada en la novela del mismo nombre del escritor John Ajvide quien también escribió el guión de dicha versión.
Una historia al parecer bastante simple, Oskar es un adolescente de doce años víctima de bullying. Eli un ser incomprendido que vive de la sangre como ella misma se define. Sus caminos se cruzan en un momento crucial para ambos, la necesidad de afecto y comprensión son las constantes a seguir a lo largo de la película. Dos vidas grises que logran dar color y movimiento a la serie de sucesos que conmocionan a la gente de la localidad.
Dos adaptaciones una misma historia, sin embargo cada una de las versiones, aunque mantienen la misma idea, aportan diferentes elementos. La primera se apega más a la novela en el sentido que respeta los nombres de los personajes y el lugar donde se desarrollan los acontecimientos, un suburbio del invernal Estocolmo llamado Blackeberg. Mientras que la segunda sucede en los Álamos Nuevo México, ambas en la década de los 80´s.
La dirección de Alfredson ofrece una profundidad temática que hace que no parezca una historia de terror, la fotografía aporta un alto grado de sensibilidad estética logrando en el espectador una estimulación sensorial desde el inicio. El trato que el director da a la historia nos remonta de inmediato al buen cine europeo.
La segunda, sin demeritar el ejercicio cinematográfico, se apega más a los cánones del cine hollywoodense, aporta elementos a la historia tales como escenas de alto impacto visual para generar los estados emocionales, erotismo poco artístico, un detective obsesionado, el uso indiscriminado de expresiones vulgares por parte de los personajes y un tanto de patriotismo norteamericano. La finalidad: que la película venda más que la historia.
Ambas versiones pueden resultar atractivas para los amantes del género de vampiros tan de moda hoy en día. Aún así una recomendación, aparte de verlas y decidir con cual versión se queda, es leer la novela puesto que existen más detalles y sucesos así como algunas temáticas que no quedan expuestas en ninguno de los dos filmes por cuestiones de adaptación.

 

 

 

 

 

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