El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Charla Müller y Vargas Llosa: letras y totalitarismo.

Dos Nobel, una conversación, una buena manera para abrir el Salón Literario

Juan Carlos Gallegos

 
1 de diciembre de 2011

FIL 2011 -Charla Müller y Vargas Llosa: letras y totalitarismo. Una buena manera para abrir el Salón Literario -  El faro cultural - Guadalajara jalisco méxico - juan Carlos Gallegos

La apertura del salón literario en la Feria Internacional del Libro se llevó a cabo el segundo día de la misma, el domingo 27 de noviembre. Tuvo por nombre “Dos Nobel, una conversación”, en la cual participaron los ganadores del premio mencionado Herta Müller y Mario Vargas Llosa, acompañados de Juan Cruz, quien intervino como moderador. La estructura de la conversación fue sencilla: Cruz hacía alguna pregunta y después cedía la palabra a alguno de los dos invitados. Algunos temas tratados fueron la importancia de la literatura y la opinión sobre los estados totalitarios.
            Vargas Llosa comentó que no es frecuente para un escritor hablar ante públicos tan numerosos, en los cuales se vuelve muy importante la presencia de los jóvenes, pues la literatura es parte imprescindible de la formación de cualquier persona, ya que ésta permite conocer mejor el idioma, y si es buena, enriquece la sensibilidad y la imaginación. Agregó que las sociedades democráticas y libres necesitan de individuos con capacidades como las que desarrolla la literatura. El escritor mencionó que lo mejor que le ha pasado en la vida fue aprender a leer a los cinco años, pues las historias leídas eran la experiencia de vivir algo fuera de lo común: equivalían a viajar en el espacio y el tiempo, a vivir algo que jamás se viviría en la realidad. Leer era una “manera extraordinaria de enriquecer la vida”.
A los once años de edad los padres de Vargas Llosa, que habían estado separados, volvieron a vivir juntos. Fue entonces cuando el autor conoció el autoritarismo, pues tenía miedo del padre debido a la personalidad de éste. La literatura era capaz de devolverle la dignidad, pues sentía que su vida no era digna y leer era salir de esa situación. Comentó que la literatura permite vivir una vida más libre, más coherente, y que debe reconocerse como “uno de los grandes instrumentos del progreso humano”, pues integra en ella lo que deseamos que sea realidad y ese hecho ya es una manera de empezar a lograrlo. Dijo que la literatura no continúa la realidad, sino que dice verdades de otra manera, “a través de ficciones, de mentiras… esa vida mentirosa tiene la virtud de hacernos entender mucho mejor la vida que vivimos”, y es completa, justificada, no caótica como la vida que vivimos.
Agregó que la literatura es vista como algo sospechoso por algunos gobiernos, y por esa razón los regímenes totalizadores la censuran, pues la reconocen como gran instrumento de la libertad humana. Estos regímenes son peores que las dictaduras, pues pretenden controlar todo aspecto de la vida, hasta los más mínimos. A pesar de que se ha avanzado mucho en América Latina aún hay este tipo de sistemas, como en el caso de Cuba, o bien existen democracias imperfectas al borde del abismo. Vargas Llosa comentó que el tema de la dictadura la ha dado ideas para escribir novelas.
            Por su parte Herta Müller comentó que comenzó a leer a los 13 años, y que esto produjo que tuviera consciencia de sí misma y tomara a la literatura como tabla de salvación. Para ella la literatura reconforta sin engañar, “me reconfirma y me consuela”, dijo. La literatura es un lenguaje artificial que construye, que no es la vida. Mencionó que la literatura, en específico la poesía, funciona como plegaria, y que al ser llevada a un nivel interno se vuelve propia, no puede ser arrebatada por fuerza alguna, lo cual constituye la libertad interior. Comentó que escribe por necesidad y no por convicción, pues la literatura libera, y por lo tanto funciona como un psiquiatra gratis, y puede por tanto salvar del horror a aquellas personas que sucumben ante el dolor, pues el recuerdo de lo terrible mata. Escribir se vuelve una posibilidad de controlar los nervios.

 

 

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player