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Cuico o México seguro, ¿seguro?

José Galileo Contreras Alcázar

 
25 de julio de 2011

Lisístrata o la guerra de los sexos -  Musica y danza en Guadalajara - El faro cultural - Guadalajara jalisco méxico - José Galileo Contreras AlcázarEl pasado sábado tuve un encuentro con el problema de la seguridad que presenta este país sintomáticamente, y es que es ya tan “cotidiano” el ver todas esas caravanas de patrullas llenas de encapuchados con armas de grueso calibre transitando a sus anchas en imponentes camionetas de 8 cilindros; y es que es ya tan “cotidiano” que nadie presta atención a lo que hay por debajo de toda esa pretoría especializada en crimen organizado, que paradójicamente se convierten en lo que persiguen.

                Este encuentro fue en el teatro “La Casa Suspendida” que se encuentra en Avenida Alcalde 830, entre Jesús García y Gabriela Mistral. La función comenzó a las 8 30 pm, se apagaron completamente las luces para dar paso a la escenificación de Cuico, dirigida y escrita por José Lira, (autor también de Guerrilla en Guanatos); la luz volvió al resonar la voz del personaje en el escenario, en ese momento entramos a la intimidad de la cuarta pared y entendimos de quién se trataba, el monólogo comenzó con un diálogo, el actor, prácticamente desnudo, se desplazaba en lo que era su cuarto, en charla con su hermano se va humanizando hasta llegar a las más bajas vilezas, porque al parecer, muy a su pesar no conoce otra forma de ser.

                Cuico no es necesariamente una eufemística forma de referirse a los guardianes del orden, entendemos entonces desde el titulo de qué va la cosa. En este caso humanizar es desnudar, pero resulta que desnudar no es necesariamente encontrar lo bueno, lo bello y lo virtuoso, en este caso encontramos en la “humanidad” del personaje, lo más vil, asqueroso y bajo que uno puede encontrar en alguien (sea policía o no). Y lo peor de todo es cuando uno se da cuenta que este personaje es real, que ahora mismo hay miles de ellos en las calles desatando su frustración, su avaricia y su ignorancia en todo el orden público, y aún peor porque ellos son los guardianes de este “orden” que no es más que un caos “organizado”. Cuico nos viene a reiterar que estamos entrando en un Estado del miedo, donde la escusa de la “guerra” le da pie a las corporaciones policiacas a actuar sin rendir cuentas, incuso bajo las órdenes del mismo “crimen organizado”, y vaya que la policía se “organiza” muy bien aunque ellos mismos no se llamen criminales, y en el fondo ¿qué sistema político no ha sido criminal alguna vez?, incluso hay sistemas políticos que aún siendo legítimos son criminales, habría que imaginar el tipo de sistema político que tenemos los mexicanos para dar lugar a personajes como Cuico, personajes reales que se reproducen bajo condiciones de marginación, enajenación y sometimiento.

                La obra, más que desnudar al “cuico”, desnuda al ciudadano, lo lleva al límite de la apelación directa. Cuico lo dice claramente, --estamos aquí para su seguridad--. Y en verdad eso es lo que da más miedo. No se pierda las últimas presentaciones de Cuico en la Casa Suspendida.

 

 

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