¡Saca el azúcar, Kayerts!

0 13 febrero, 2015

El título viene de Una avanzada del progreso de Joseph Conrad. Imaginen a Kayerts y Carlier solos con su debilidad en una isla, con apenas quince terrones de azúcar bajo llave, almacenados para los tiempos difíciles, los de enfermedad. Después miren a Kayerts ahorcado. Parecerá que el hambre no tiene sentido. —¡Maldita sea, vamos a tomar un café decente por una vez! ¡Saca el azúcar, Kayerts! El hambre es indolente. La sed es otra cosa.  Lo enfermo apesta. Y yo siempre quise estar en el desierto. Así que fui con mi desesperación. Le tengo fobia a los aviones, por eso demoré 13+4+2 horas en autobús. El camino fue el tránsito paulatino del verde al sepia, desde la vegetación más alta hasta el alambrado de helechos con espinas que se aferraban al suelo con su deformidad. A través de la ventana del camión observé cientos de llantas, graffiti sobre muros que no dividen más que la luz, algunas casas de adobe y, por alguna extraña razón, columpios y resbaladillas. Ninguna persona, sólo la estela de lo inservible. La civilización sigue al comercio, el comercio a la basura. Las plantas se incineran y resurgen. No quedan ni los tallos o la marca de lo áspero.

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0 10 febrero, 2015

Los recuerdos se fabrican a través de las sensaciones. Uno recuerda cuando vuelve a sentir o como dice el escritor Eduardo Galeno “Recordar es volver a pasar por el corazón”, pero también por el oído. “Beechwood Park” del álbum Odessey and Oracle de la banda británica The Zombies, es una de esas canciones del rock que fabrica recuerdos. La canción se construye a través de la serie de sensaciones que provoca un lugar, Beechwood Park en este caso: “¿Recuerdas los días de verano justo después de la lluvia, cuando el aire estaba húmedo y cálido y la brisa tocaba tu pelo y besaba tu cara?”, luego continúa describiendo el sonido de la brisa en los oídos y de las estrellas que podían contarse conforme la noche se iba acercando, de manera tal que, a través de las descripción de imágenes que representan una sensación, se va fabricando un recuerdo, hasta que el recuerdo se vuelve la melodía misma. Algunos afirman que Beechwood Park existe y se refieren a él como un lugar cercano a la ciudad de origen de la banda, incluso, muchos otros aseguran haber visto y sentido la brisa de Beechwood Park en los días de verano después de caer la lluvia. Quizá todos ellos recuerdan este lugar, pero también es posible que solo creen recordarlo, lo cierto, es que Beechwood Park se vuelve real cada vez que la melodía suena, mientras las sensaciones que recrea con mú

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