“Pedazos” colección Biblioteca Instantánea de Paraíso Perdido: una reseña

0 14 agosto, 2016

Johanna Aguilar Noguez.

Para Borges la literatura no es otra cosa que un sueño dirigido, esta declaración poderosa, describe perfectamente el trabajo de escritura realizado en el libro que a continuación presentamos a nuestros lectores.

Este libro de Sergio Vicencio inicia con un cuento titulado Cena Ligera, título que en lo absoluto elude al contenido. Al personaje principal de esta historia el autor lo describe así “De él no hay mucho que valga la pena decir, lo que no significa que no haya nada que contar” entonces, inicia la narración de la infancia del personaje y aquí nos plantea los porqués de sus excéntricos gustos, los porqués de sus anhelos culinarios, los porqués de sus deseos por disfrutar radicales platillos antropofágicos. El personaje principal busca experiencias para revivirse, vive como aquel que quiere apropiarse de su presente volviéndose caníbal de la memoria, comiéndose a su historia de forma metafórica y literal, pues su hambre sólo se llena con voluminosos trozos de recuerdo vueltos carne.

En el segundo y último cuento que da título al libro el autor nos muestra todas las acepciones de la palabra pedazos con historias oníricas en las cuales se muestran retazos de miedos inconscientes,

0 21 diciembre, 2015

Galileo Contreras

Faltaba un día para la Noche Buena, hacía dos que Roel ya andaba atravesando los pasillos de la casa de la abuela, que como nieto único gozaba sin trabas del placer que en la infancia dan estas frías fechas. El caserío, cercano a la cabecera municipal se llenaba de luces, y en los alrededores de lo que podríamos considerar la parte más céntrica del poblado, cambiaba súbitamente la atmósfera festiva por una cortina nebulosa que acrecentaba su lúgubre aspecto al entreverarse con las ramas de los árboles. Roel siempre esperaba la navidad con ansia, y siempre pensaba que la navidad debería ser todos los días.

La casa grande siempre había sido territorio de Roel, pero ahora, a los 10 años, sentía que podía atravesar todo el poblado sin dificultades. El verano pasado ya había hecho sus primeras incursiones a los alrededores acompañado de otros chicos de la localidad más avezados en las andanzas silvestres en busca de lo que según le habían dicho sus amigos era la cabaña encantada, pero ahora no estaban, el pueblo, aunque iluminado, estaba prácticamente vacío, y Roel, con sus ímpetus de casi adolescente, se había hecho la promesa de internarse esa noche en los alrededores del bosque para buscar la cabaña.