Sobre el amor y su retórica vacía: la crítica de las apariencias

0 30 marzo, 2016

Andrés Amezcua

I don’t wanna be in love with you  Love is a waste of my time Don’t waste my time cause I’ve got better things to do To you love is just games and Googly eyeed teen romance That’s why I don’t wanna be in love with you I don’t wanna think about you everyday “Love”, Screeching Waesels

Cada año, el mes de febrero, el paisaje cotidiano está inundado de color rosa. Los puestos de flores están atiborrados de gente comprando ramos. En los semáforos te atacan legiones de vendedores ambulantes con peluches y rosas. Los moteles te ofrecen un descuento especial en la suite con jacuzzi. Las plazas comerciales son un expendio de globos en forma de corazón. Por las calles caminan parejas acarameladas bien agarradas de la mano. En los camiones la estación que suena en la radio es Fórmula Melódica. En la televisión se programa Titanic en horario estelar. En Facebook todos mis amigos suben fotos con sus parejas presumiendo sus regalos y declarándose públicamente amor eterno. En fin, es el día más nauseabundo de los 365 días que tiene el año: celebramos el amor (y la amistad, aunque esta última se festeja porque no todos tienen la suerte de contar con una media naranja).