“Sin deberla ni meterla” de Madel Bañuelos en los Miércoles Literarios de la Secretaría de Cultura Jalisco

0 11 diciembre, 2017

 

El Faro Cultural.

El miércoles 6 de diciembre se presentó al punto de las 20 hrs el libro Sin deberla ni meterla (2017) de la colección de narrativa breve de la editorial Acento Editores. La hermosa biblioteca del edificio Arroniz de la Secretaría de Cultura Jalisco fue el marco donde la autora Madel Socorro Bañuelos presentó su más reciente obra conformada de 29 cuentos; el maestro Godofredo Olivares, autor del prólogo, la poeta Johanna Aguilar y el promotor editorial Galileo Contreras compartieron la mesa con la autora.

Ante un recinto lleno, el grupo musical invitado “El Ensamble Azul” abrió con su jazz suave y diverso el evento. Antes de que los presentadores tomaran la palabra, Alejandro Magaña, líder del Ensamble, preparó los ánimos del público con algunas piezas de los discos Waltz para un otoño y Blanco sobre blanco, iluminando el recinto con con una gama del espectro sonoro de tonos azules, blancos y sepias.

La palabra la tomó Johanna Aguilar para dar paso a la presentación. Con el micrófono en mano, el maestro Godofredo hace la primera intervención advirtiendo que pretendía más una charla con Madel Bañuelos que una lectura, pues le parecía mucho más interesante y oport

0 5 noviembre, 2015

Madel Socorro Bañuelos

Cuca, Cuquita, quiero platicarte desde este lugar de muertos, donde estuve ayer, las únicas que siguieron risueñas, fueron las flores. Mi abuela y mi madre, acabaron con la cara fruncida y los demás parientes con semblante de enojo, como oliendo a caño. Llegando al panteón, mi mamá exprimió su monedero y salieron un billete de cien pesos y tres monedas de diez, “pero no le alcanzó para comprar las flores de amaranto y las veladoras; nomás alcanzó, para una pinchurrienta coronita, de cempaxúchitl –les dijo mi primo Delfino, a mis tíos, burlándose de nosotras;”, me lo caché y más se rió el maldito. Al rato llegó mi tía Luisa, con una canasta de corundas, salsa de tomate y unos quesotes. Mis tíos Teodoro y Pancho trajeron tres botellas de charanda y cuatro cartones de cerveza. Ya como a medio día las hijas de mi madrina Lupe repartieron carnitas de Quiroga con tortillas calientitas.

–Válganme las animas benditas, del purgatorio, bájate, inmediatamente de ese árbol, Carmelita, se te mira todo el asunto, bájate, o te bajo -le ordenó mi abuela a mi prima, que ya estaba trepada en un árbol, y sí, me fijé, todo el asunto se le veía. No respondió nada la Carmelita, con el porrazo que se

0 6 julio, 2015

Madel Socorro Bañuelos

Hoy la niebla turba nuestra alma y nos rodea de pesadilla. El conocimiento despierta un desasosiego fangoso que se come la esperanza. En estas lomas el frío no tiene cabida en los huesos de los desaparecidos porque no hay brazos que esperen nada, buscamos las pupilas para encontrar el espejo de sus miradas, pero nos recibe una noche dolida en sombras, que nos contagia su enfermedad. Recordamos sus rostros, los dibujamos entre todos y los prendemos con escalofrío  en nuestras palabras, a ratos se desdibujan sus caras y las volvemos a integrar con los recuerdos desdichados que todos y cada uno trae en la boca. En nuestras manos arraiga el veneno de la venganza, pero esperamos un milagro deslumbrante después del desvelo, persistimos en una danza ansiosa y repetida, gemimos ante nuestra oración  eterna. Solo la aspereza de los cardos comprende lo blandengue de mis manos astilladas en el eterno picoteo de esta tierra cerrada a mis suplicas. Mi hijo no fue de los 43, antes de ellos, él fue el número cero, con otros que nunca tuvieron signo. La maleza autoritaria constriñe nuestra conmoción, como olor fétido nos persigue, nos lastima en un pequeño infierno que bulle dentro de nosotros. La quietud despiadada de estas montañas se finca en los descuartices de nuestros retoños. Solo los pájaros supieron dónde y cu